A pesar de todo lo ocurrido, Carlos seguía amando a
Nohemí. La depresión era parte de él, y no deseaba irse, sus memorias en aquel
mundo de sueños lo perseguían día a día. Desde la última vez que conversó con
su amada no tuvo más noticias, él no podía llamarla ya que no sabía su número
de teléfono móvil, eso a consecuencia que, desde que Nohemí perdió su celular,
siempre hizo las llamadas desde un número “privado”.
Al llegar el mes de marzo, Carlos volvió a sus
clases, era su último año en el colegio. Pero sus compañeros los notaban
diferente… se le veía tan triste. Al principio no deseaba conversar con nadie,
ni participaba en las clases; no sabía de Lizeth, ni de Oscar ni de sus otros
amigos, solo de Jhoanna, con quien conversaba de vez en cuando.
Luego de varios días de clases, conversó con Adriel
y Alberto, contándoles lo que sucedió.
-Es una pena -dijo Alberto-. Con todo lo que nos
contabas parecía que era una bonita historia.
-Pero ya olvídala -agregó Adriel-. Hay otras chicas.
-Eso intento. Pero no sé, yo prefiero ya no querer a
nadie. Creo que no vale la pena.
-Yo creo que sí vale la pena -afirmó Alberto.
-¡Claro! ¡Cómo estás feliz con tu chica! -exclamó
Adriel.
-¿De qué hablas? -interrogaba Carlos.
-Es que él está con una chica.
-Ah ya veo, ojalá no te haga daño.
-No, ella no es así.
-Lo mismo decía yo, y mírame ahora, estoy solo,
viviendo la pérdida de un amor.
-Ella es diferente, ya la conocerás.
Ya no confiaba en las mujeres, Carlos creía que la
mayoría era igual a Nohemí. Al salir del colegio, Alberto le presentó a Mabel, se
habían conocido el año pasado poco antes de que terminaran las clases y ahora
eran enamorados. Al ver a esa pareja, Carlos se preguntaba cómo hubiese sido si
Nohemí hubiese estado cerca de él. Quizás todo hubiese sido distinto y nunca se
hubiera separado. Pero la realidad es que la perdió… así como todos sus sueños.
Carlos no quiso decir nada de lo sucedido a sus
padres aunque ellos ya lo sospechaban. No sabía cómo contarles ni cómo
reaccionarían, por eso solo callaba.
Entonces pasaron varios días…
* * *
30
de Marzo del 2009…
Jhoanna invitó a Carlos a una fiesta en casa de ella
para este día. Y allí se encontró con unos viejos amigos…
-Lidia, Margot, Enrique. ¡Qué gusto volver a verlos!
-exclamó Carlos con mucha alegría.
-¿Los conoces? -interrogó Jhoanna.
-Por supuesto, son unos viejos amigos, hace mucho
tiempo que no los veía.
-Es un gusto el volver a verte -dijo Margot.
Se saludaron
y empezaron a conversar, en especial con Margot, a ella le contó todo lo que
había pasado con Nohemí.
-¡Ay Carlos! -repetía Margot-. Eso sí que es
doloroso, ¿por qué no nos contaste antes? Debiste buscarnos.
-Es que al ir a Subtanjalla, me sentía mal… porque
recordaba a Nohemí.
-Bueno, pero no entiendo cómo pudo hacer eso, esa
Nohemí se pasó de la raya, pero… creo que hay algo que no sabes.
-¿Qué cosa?
-Dime antes de estar con Nohemí, ¿estuviste con
alguien?
-No, ella fue mi primer amor.
-¿Y ella te dijo lo mismo?
-Sí, ella nunca estuvo con alguien antes de mí, yo
fui el primero.
-Eso es mentira. Ella estuvo con un chico cuando
estaba en Ica, antes de que la conocieras.
-Espera… ¿estás bromeando?
-No, eso es cierto.
-¿Quieres decir, que todo el tiempo me estuvo
mintiendo?
-Sí…
Se sintió tan mal, que salió de la casa de Jhoanna,
quien lo vio y fue donde él. Al acercarse, notó que estaba llorando y ella se
conmovió al verlo así.
-¿Qué pasó Carlos?
-No entiendo nada… cada día me doy cuenta quién era
en verdad Nohemí.
-¿Pero por qué dices eso?
-Pensé que era el primero en la vida de ella y me
enteré, que no fue así… todo el tiempo me engañó… jugó conmigo…
-Carlos… ya no llores, por favor…
-¿Por qué me engaño? ¿Qué le hice para que me hiciera
todo eso?
-Amigo… ella no te valoró… y no vale la pena que
sufras por alguien así. ¡Ay pero ojalá nunca me la encuentre! Porque si no… no
sé qué es lo que le voy a hacer… -suspira, y pone su mano en su hombro-. Ya no
llores… Tú tienes que ser fuerte.
Lo abrazó y él se puso a llorar frente a Jhoanna…
sin sentir vergüenza.
Dicen que los hombres no tienen sentimientos, muchos
creen que el mostrarlos es símbolo de debilidad, mas no es cierto. Tenemos
sentimientos... nosotros lloramos, sentimos, y eso no nos hace menos hombres… Carlos
era de sentimientos muy fuertes, él sintió algo muy profundo por Nohemí… todo
eso a pesar que no la veía…
Luego de aquello,
Carlos y Jhoanna regresaron a la fiesta, allí se animó un poco. Al acabar, regresó
a su casa y al estar en su cuarto se puso a meditar… apagó su celular, jaló una
silla para sentarse y apoyó sus brazos en su escritorio; recordaba todo lo que pasó
desde el
día
que la conoció. Así que cogió un lápiz y un cuaderno, y empezó a escribir lo
que le pasó… además de trasmitir sus penas en algunos versos…
Al terminar, se echó en su cama y miraba el techo…
entonces siguió pensando en ella, mientras de los ojos se le escaparon lentamente
unas lágrimas…
* * *
08
de Abril del 2009…
(7:
20 AM)
Días después, Carlos estaba listo para irse al
colegio, cuando al ver el calendario, recordó una fecha importante para él.
-Hoy día se cumplen dos años desde la última vez que
nos vimos, y ya no sé nada de ti. No nos dijimos adiós para vernos… pero eso fue
en vano. Al final, en un acto de cólera te dije esa palabra, y desde aquel momento,
quisiera detener el tiempo… creo… creo que no debí decirlo, porque a pesar de
todo lo que me hiciste, sigo sintiendo algo por ti… ¿En dónde estás Nohemí? Yo
ya no puedo seguir, siento mucho dolor…
Él puso en su mano el anillo y el collar que le
compró a Nohemí.
-Quise darte esto, para cuando te viera, yo aún lo
conservo. Aunque ganas no me faltan de arrojar estas cosas, que creo, para nada
sirven…
Fue a su colegio, en sus cuadernos no escribía sus
clases, sino el nombre de ella. Recordando a cada instante, su rostro, sus
palabras…
Alberto lo vio y le dijo:
-¿Por qué tan pensativo amigo? Desde que llegaste te
veo así… recordándola.
-Sabes… hoy se cumplen dos años desde que la vi por
última vez y parece como si fuera ayer, y la extraño tanto.
-¡Cómo pasa el tiempo no! Tan rápido que no parece,
pero siempre vas a quererla, nadie te la va a sacar de la cabeza y tal vez del
corazón.
-Sí, eso es cierto, siempre estará en mí, pero
cuéntame, ¿cómo vas con Mabel? Se ve que les va bien.
-Sí, estoy bien con ella. Pero cambia ese ánimo,
trata de dejar de pensar un poquito en Nohemí, no me gusta verte así.
-¿Y qué más puedo hacer? Cuando te veo a ti y a Mabel
juntos, me pregunto, ¿cómo hubiese sido si Nohemí hubiera estado aquí? Y a
veces, ya no sé qué hacer para olvidarla.
-Puedo hacer que te presenten a una chica, habla.
-No, no te preocupes, por el momento deseo estar
solo, aunque la verdad… lo que más desearía es volver con Nohemí.
-Bueno, si quieres estar solo, ¿qué más puedo hacer
por ti? Pero… por todo lo que me has contado, es ella la que terminó contigo y
la que ya no desea nada contigo… ya no te ama.
-Eso es lo que más me duele, que ella se haya
olvidado de mí. Ojalá a ti no te hagan lo mismo.
-Ojalá sea así amigo… ojalá…
Luego de unas horas las clases terminaron y él
empezó a caminar por la calle muy pensativo. Pero sucedió que su tobillo
lastimado le dolía, haciendo que cojeara. Ya había ido a un médico y le habían
dicho que su cura se hacía dudosa.
Por la tarde, seguía escribiendo su propia historia
y algunos versos…
En la noche, colocó en su mente las imágenes del
rostro de Nohemí cuando se despedían, cuando se alejaban el uno del otro.
Entonces empezó a llorar, a caer en la depresión… a aislarse… y siguió llorando
sin dormir al igual que hace dos años…
Días después, fue al médico para informarle sobre su
lesión. Pero recibió una muy mala noticia, su lesión ya no tenía cura, se
quedaría así por siempre, cojeando, ya no podía ser un joven normal, y no
podría seguir en la selección de básquet en su colegio. Eso lo puso tan mal, al
saber que no sería normal, que ya no podía caminar bien.
-¿Qué hice mal? ¿Por qué me pasa todo esto? Perdí
varios amigos, a mí hermanita Lizeth, al supuesto amor de mi vida, mi
estrellita Nohemí, y ahora esto… ¿por qué? Yo ya no puedo, soy un perdedor…
Su autoestima era muy baja, estaba incapacitado y
eso lo hacía sentir inútil.
Varios días después, a Carlos le robaron uno de sus
celulares, el celular con el cual siempre hablaba con Nohemí, allí tenía muchos
recuerdos, pero se sintió mejor, ya que así la recordaría menos, además pensó
que ella nunca más lo volvería a llamar. Pero no se acordó que en una ocasión
le dio su número de su otro celular, y Nohemí recordaba ese número…
* * *
16
de Mayo del 2009…
Había un campeonato de básquet en el colegio de Carlos,
él estaba allí, observando sin poder participar, sintiéndose inútil y queriendo
llorar, mientras sus amigos jugaban con mucho esfuerzo.
Luego de mucho tiempo, su equipo salió ganador. “Ya
no me necesitan, pueden ganar sin mí, ahora yo soy un inútil… mejor me voy”, pensó.
Justo cuando se iba, su profesor lo llamó y le dijo que necesitaba a un joven
que entrenara a otros jugadores de primer año. Él se quedó callado y al
principio no sabía que decir, así que, luego de un momento, respondió
tristemente que no, que solo deseaba descansar de todo y alejarse del básquet.
Con eso se fue y todos los que estaban allí lo observaban y recordaban al viejo
Carlos, en sus grandes días…
Así pasaban los días, de vez en cuando, recibía
llamadas a su celular, pero al contestar, nadie le respondía y cortaban la
comunicación. No sabía el número porque la llamada era de un número privado.
Pero Carlos sospechaba que era Nohemí. A veces deseaba volver a escuchar su
voz, aquella melodía que lo cautivó, pero también sentía algo de odio… aunque
en el fondo, la amaba y él lo sabía…
Cuando sus padres le preguntaban qué tenía, Carlos
decía que nada y luego se iba. En el colegio no era el chico estudioso de
siempre, por eso no sobresalía como el mejor, ahora otros ocupaban ese puesto,
el puesto que le quitó la depresión. Extrañaba a su “hermanita” y siempre se
preguntaba sobre su extraño comportamiento.
Semanas después, se enteró que Lizeth volvería a
estudiar en el colegio que estaba cerca al de él, se alegró mucho y exclamó:
-Lizeth, mi
hermanita, nuevamente estaremos cerca
ojalá que las cosas sean como antes, hay tantas cosas que conversar, tanto por
contarte. Al fin, al fin algo importante volverá a mí, mi mejor amiga y
hermanita… Lizeth.
Para finales del mes de junio, Carlos fue al lugar
donde siempre esperaba a Lizeth, fue una sorpresa, alegría y emoción lo que
sintió al verla allí. Entonces se dirigió de inmediato allá. Lizeth, al verlo,
se sorprendió mucho porque cojeaba, así que fue también donde él.
-Hola Carlos, ¿qué te pasó?
-Es una larga historia pero, tú dime ¿cómo estás?
-Sí…bien.
-Te he estado esperando por mucho tiempo.
-Ah ya.
-Oye ¿nos vamos juntos? ¡Cómo los viejos tiempos!
-Ah… lo que pasa es que, me voy a ir con mis amigas
que me están esperando.
-Ah…y ¿mañana?
-No, no creo.
El rostro de Carlos cambió y volvió a ser la persona
triste de siempre.
-Bueno…cuando puedas estaré aquí, donde siempre nos
encontramos…
-Sí, claro, ahora, eh… ahora, tengo que irme, cuídate
mucho, chau.
-Tú también, chau.
Ella se fue, mientras él observaba como su amiga de
años se alejaba… queriendo llorar, pero en ese momento se aguantó, entonces,
luego regresó a su casa… solo. Las cosas ya no deseaban ser como antes, y a Carlos
eso lo hacía sentir muy mal, lo único que podía hacer era derramar lágrimas.
* * *
06
de Julio del 2009…
(10:30
PM)
Han pasado más de cuatro meses desde la última vez
que Carlos y Nohemí hablaron. Seguía sintiendo algo muy fuerte por ella, no
pudo olvidarla después de tanto tiempo.
Este día, Carlos estaba en su cuarto, escribiendo su
propia historia, todo lo que pasó con Nohemí, además escribía algunos versos,
tratando de transmitir toda su melancolía…
De pronto su celular sonó y notó que era una llamada
privada.
-¡Aló!
Nadie respondía.
-¡Aló! -seguía.
……
-¿Quién habla? -interrogaba al vacío.
……
-Sea quien sea, no estoy de humor para bromas.
……
-¿Eres tú… verdad Nohemí?
……
-Sé que eres tú, nadie me llama… así que supongo que
eres Nohemí. Por favor contesta.
……
Al no contestar nadie, dejó su celular a un lado y
empezó a hablar.
-Sabes Nohemí, no he podido olvidarte, ya no sé qué
hacer. He intentado muchas cosas… pero, aquí todo sigue igual…
Empezó a contar por todas las cosas que le estaba
estaba
pasando… así, entre palabra y palabra se pasó media hora y nadie le respondía.
-Yo sé que eres tú Nohemí, si tienes algo que decir
por favor hazlo.
……
-¿Recuerdas cuando te cantaba? Eso sí debes
acordarte…
Él se puso a cantar, pero esta vez no eran canciones
de amor, sino te tristeza.
-Antes cantaba mejor, ahora ni para eso sirvo.
……
-Sabes, ya no puedo jugar básquet, ni caminar bien
puedo, y me siento inútil. No puedo hacer nada.
……
-Por favor di algo.
……
-Sé que eres Nohemí, si tienes algo que decir, por
favor di algo.
Un silencio hubo por unos cuantos segundos, Carlos
miraba su celular y de pronto la voz esperada se escuchó.
-¿Por qué… después de todo el daño que te hice, sigues
sintiendo algo por mí?
Al escuchar su voz, se quedó inmóvil, sin saber qué
decir, le salieron lágrimas y su cuerpo temblaba.
-Porque… yo… todavía te amo Nohemí.
-Aún, ¿no has podido olvidar nada, verdad?
-No Nohemí, no he podido olvidarte.
Carlos… sé que de toda esta historia, tú has sido el
más afectado. Sé que cometí un error, que te hice un daño y… tal vez algún día
me perdones.
-Nohemí… yo ya te perdoné, y lo único que deseo es
que seas feliz, no me importa con quién. Solo quiero eso y nada más…
-Sabes, por aquí las cosas han mejorado, las asuntos
en mi familia van muy bien, mis padres volvieron a juntarse y todos estamos
juntos de nuevo, ya no hay peleas, ni nada por el estilo.
-¡Qué bueno Nohemí! Eso me da mucho gusto.
-Pero… hay algo que debes saber, la última vez que conversamos…
yo no te dije la verdad.
-Por favor Nohemí… dime toda la verdad.
-Eso haré. Mira, si no te dije esto antes era porque
me daba vergüenza, pero… esa vez… si pasó algo con Antonio.
-¿Te acostaste con él?
-Sí…
El joven iqueño derramó las lágrimas más amargas de
su vida, sabía que todo se había perdido, que aquella esperanza de volver a ver
a su niña amada era nula. Nunca sería la misma ni la relación de ellos brotaría
como antes.
-Quiero que me digas todo lo que te pasó.
-Esto pasó en enero, un poco antes de que vinieras a
Lima. Yo estaba muy mal emocionalmente, vivía con mi papá y él me trataba mal.
Así que, un día, decidí escaparme de mi casa con mi hermana y nos fuimos a un
cuarto. El enamorado de ella fue allí y Antonio también. Ese día, ellos
estuvieron tomando licor, llegaron hasta el punto de emborracharse. Yo tomé un
poco y estuve un poco mareada pero no ebria. Por la noche, para ir a dormir,
había dos camas, yo dormí con mi hermana y su enamorado con Antonio. Ya en la
madrugada, todos nos levantamos, y yo estaba mareada me metí en la ducha con
todo y ropa. En ese momento no me di cuenta y Antonio entró y al verlo, me fui
al cuarto asustada
y cuando regresé, mi hermana estaba durmiendo con su enamorado. Entonces me
senté en la otra cama, Antonio vino, nos miramos… él estaba borracho, yo un
poco mareada… se me acercó… nos comenzamos a besar y luego… nos acostamos y pasó
eso…
Carlos solo escuchó con los ojos cerrados muy
indignado, mientras luchaba por mantener su celular cerca de su oído.
-Al otro día, desperté y recordé todo lo que pasó, no
sabes cómo me sentí. Salí de allí y me fui llorando. Me dolió muchísimo hacer
eso y regresé a mi casa. Mi hermana y su enamorado no sintieron nada porque
ellos estuvieron bien dormidos, además no les dije nada. Más tarde, Antonio me
llamó, quería conversar conmigo y le dije que sí… no sé porque le dije que
viniera después de lo que pasó. Al verlo… me dio asco, me sentí sucia. Lo traté
indiferentemente. Yo… yo lo llegué a querer un poco, pero aun así, le dije que
se vaya por un tiempo porque no quería verlo y necesitaba pensar lo que pasó.
Así que se fue… Luego, tú llegaste y deseaba verte y… ese día en el Parque de
la Reserva, te busqué… y al final… me encontré con Antonio allá, y al verlo,
perdí las ganas de buscarte, entonces me fui con él me fui a pasear al centro
de Lima. Estuvo aquí por un tiempo, pero luego, me enteré que él se metió con
otra chica, que me engañó. Eso me dolió mucho y le conté a mi cuñado, él le
pegó, le dio duro… yo vi cuando le pegaban, mi hermana me abrazó, y lo
largamos, le dijimos que no vuelva… que se vaya para el norte, o lo
denunciaríamos porque yo soy menor de edad.
-Nohemí…
-Yo ya no lo quiero ver… ese hombre es malo su llanto
era notable, se refregaba los ojos mientras seguía con su relato-. Ese hombre
es un canalla. Yo… yo pagué por todo lo que hice… y Carlos, lo que yo hice
estuvo muy mal… eso me hizo sufrir mucho… porque sabía que también te hacía a
ti un gran daño… pero… aprendí muchas lecciones que me han ayudado bastante y
sabes… después de este tiempo, me empecé a recuperar y… quiero que tú también
superes todo esto, que todo quede en el olvido.
-Eso intento, pero, no sé qué me pasa.
-Carlos, respóndeme algo con toda la sinceridad que
pueda haber en el mundo.
-Dime.
-Después de lo que te he contado, ¿tú sientes asco
por mí?
-Hasta hace unos momentos, no, pero ahora…
-Ahora sí, ¿verdad?
-No Nohemí, yo solo… tenía una duda, la cual me
mataba… pero ahora me siento más tranquilo y no pienses que no te he perdonado…
yo, ya te perdoné y ahora, quiero que seas feliz.
-Ahora me doy cuenta de que me quieres de verdad,
porque deseas mi felicidad… pero te voy a ser sincera, lo que yo sentí por ti…
no era amor, te llegué a querer mucho, has sido la persona a quien más he
querido en mi corta vida. Pero todo esto no fue amor.
-Tienes razón, el amor no dura poco.
-Somos jóvenes, tenemos muchas cosas por hacer, yo
fui una estúpida, me hice daño y te hice daño a ti. Te pido que me perdones por
todo lo que ha pasado. Pero no merecía a alguien como tú.
-No digas eso.
-Es que soy una tonta.
-Puedes encontrar a alguien que te quiera más que yo.
-Carlos, no creas que yo ahora estoy como la mayoría
de chicas, que con el enamoradito, que me gusta este chico, que este otro, no,
eso no, yo ahora solo quiero mejorar, superarme, así como mejorar la relación
en mi familia.
-Me da mucho gusto que estés mejor, que tu situación
esté bien, ahora me siento mucho mejor al saber que estás bien.
-Ahora, yo quiero que tú superes todo esto, es mejor
que te olvides de mí, es hora que vuelvas a ser el mismo de antes, hace unos
instantes te escuché hablar, sé que te sientes mal, solo, y no me gusta
escucharte así, encuentra amigos que te ayuden, yo me siento mal al saber que
no estás bien, y no sé… no entiendo porque me sigues amando… pensé que me
odiabas… yo ya no te iba a llamar, pero no sé… necesitaba escucharte, saber cómo
estabas, si estabas con alguien y… me sorprendí al escucharte… al saber que
seguías pensando en mí, por favor, perdóname por todo el daño que te hice.
-Está bien…yo… te perdono y quiero olvidarme de todo.
-Es mejor… ahora, es tiempo de descansar de todo este
daño.
-¿Qué… qué pasará entre los dos?
-Es mejor que ya no hablemos… yo ya no te voy a
llamar, es hora… creo que es hora de despedirnos.
-Nohemí… ¿nos volveremos a ver?
-Yo… la verdad no lo sé… a lo mejor algún día nos
veamos.
-¿Quieres decir… que la esperanza de vernos… aún
existe?
-En verdad… no lo sé, hay que dejar que las cosas
pasen por sí solas, quizá con el tiempo, entre nosotros pase algo… pero… eso lo
decidirá el tiempo.
-Está bien… entonces… este es un hasta pronto.
-Sí, Carlos… un hasta pronto.
-Bueno, cuídate mucho, mándale saludos a Luisa.
-Lo haré. Por favor, tú también cuídate mucho, quiero
que te mejores, y nunca cometas el mismo error que yo… me gustaría saber que
eres alguien importante… alguien que no se dejó vencer… si es posible ayuda a
los demás, evita que otros jóvenes se hagan daño como nosotros… ayuda a que
tomen buenas decisiones… cuídate, hasta pronto…
-Hasta pronto Nohemí…
-Hasta pronto Carlos…
La llamada se cortó repentinamente, Carlos empezó a
llorar, pero de alegría. Salió de su cuarto y fue donde sus padres. Les contó
todo lo que pasó y ellos lo ayudaron, recién ahí se dio cuenta del gran cariño
que le tenían. Le dieron un fuerte abrazo y él se sintió mucho mejor…
Al terminar de conversar, regresó a su cuarto y se
echó a descansar… pensando en Nohemí…
Desde ese momento… Carlos empezaba a recuperarse
poco a poco… tratando de olvidarse de todo; y lo ayudaba el saber que Nohemí
estaba bien. El joven no se apresuró en tener una enamorada, quiso estar solo
por un tiempo.
Su pensamiento fue:
-Siempre se ha creído que para ser feliz, hay que
casarse o tener una pareja. En los cuentos, después que se casan, se menciona
que viven felices para siempre… pero lo cierto es que… se puede ser feliz
también sin necesidad de estar con alguien. No sé si lo que hubo entre Nohemí y
yo fue amor, porque a esta edad es muy difícil que se desarrolle un amor
verdadero, a veces sucede, pero lo que pasé con Nohemí… eso… no lo sé... Sin
embargo ahora que estoy solo puedo dedicarme a muchas cosas, las cuales
beneficien a otros… y siempre recordaré a Nohemí, pero no para llorar, sino
como alguien de quien pueda aprender… aprender de su error… y a no cometerlo
yo. Creo que debo darte las gracias… aunque sabes Nohemí… todavía hay algo en
mi corazón que no sé qué es… solo espero saberlo pronto… cuídate mucho… pero
recuerda… Nunca Digas Adiós, el adiós mata la esperanza de volver a vernos, y
¿quién sabe? A lo mejor, algún día nos volveremos a encontrar… quizá con el
tiempo… hasta pronto, estrellita…
Los primeros días
estuvo muy contento, creyendo que ya no sufriría, que el dolor se fue y que se
olvidó de Nohemí.
Sin embargo las
decisiones y pensamientos de un adolescente son pasajeros y mayormente
inmaduros. Carlos no había afinado lo que sentía en su corazón, donde aún había
dos sentimientos ocultos, melancolía y odio… los cuales, despertarían muy pronto…
Fin
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