Capítulo IV Parte 2

*  *  *
09 de Junio del 2008…

Este día, las clases de Nohemí ya habían empezado y se iría a estudiar. En su casa estaba ella y Luisa, su hermana, quien estaba durmiendo cuando de pronto tocaron la puerta.
¿Quién es? -preguntó Nohemí.
A lo que escuchó:
-Soy Wilson, Nohemí quiero hablar contigo.
-¿De qué quieres hablar?
-Abre la puerta por favor.
Tenía que salir por aquella misma puerta que no deseaba abrir. Así que haciéndolo le dijo:
-¿Qué quieres?
-Bueno, cuéntame cómo te fue por Arequipa.
-Discúlpame pero me tengo que ir.
Ella quiere irse pero él la toma del brazo.
-¡Oye, suéltame!
-Pero Nohemí te extrañé muchísimo, no te vayas, yo te quiero.
-Pues para tu información yo quiero a otro mucho mejor que tú y ya déjame.
Logra soltarse bruscamente, Wilson la vuelve a tomar del brazo. Ella, muy molesta, se vuelve a soltar y le tira una cachetada. Luego se va.
El joven rechazado se queda en la puerta y desde allí grita:
-¡Ya verás Nohemí algún día serás mi novia!
Luisa ya había despertado y fue donde él.
-¿Por qué tanto escándalo?
-Luisa tú eres mi amiga y me tienes que decir la verdad.
-¿Qué pasa?
-Nohemí está con alguien, ¿o no?
-Ella no me ha contado nada, ¿por qué?
-Por nada. Dame un poco de agua por favor.
Luisa lo invitó a pasar mientras iba a la cocina. Wilson se quedó en la sala y en la mesa vio el celular olvidado de Nohemí. Sin pensarlo, lo cogió de inmediato y empezó a ver los mensajes de Carlos que ella tenía guardados allí. Se sorprendió muchísimo al enterarse que se querían. Al escuchar que se aproximaba la hermana, rápidamente lo guardó en su bolsillo, tomó el vaso de agua y se fue.
Al llegar a su casa, leyó todos los mensajes que había en el dispositivo. Se enteró de la relación entre ambos, supo donde vivía, sobre su accidente, de que ocultaban su relación, del concurso entre otras cosas.
“Vaya, con que esto ocultabas”, pensaba Wilson-. Éste es el que quieres… bueno veremos que tanto dura el amor que dicen ustedes tener. No, tú no serás feliz con él. ¡Yo te quiero para mí!
Luego de un momento, regresó a la casa de Nohemí con el pretexto de que algo se le quedó, y disimuladamente dejó el celular de ella en la mesa y se fue.
Cuando Nohemí llegó a su casa, encontró su celular como tal como lo dejó.
-Acá está mi celular -exclamó-. Ojalá nadie lo haya agarrado, mejor llamo a mi Carlitos que lo extraño mucho.
Le contó lo sucedido con Wilson y el novio celoso le dijo:
-Ojalá nunca me lo encuentre porque no sé lo que le voy a hacer.
-Es un cargoso, pero nunca le voy a hacer caso, yo te quiero solo a ti mi bomboncito.
-¿Así? No sabía eso… -dijo en broma.
-Mi amor, te quiero, ¿tú me quieres?
-No -respondió fríamente.
-¿Qué? Pero…
-Yo te amo Nohemí, te amo tanto.
-¡Ay mi amor, te amo!

Estaban tan seguros. Sus corazones ya se habían aferrado; habían entendido que eran el uno para el otro. No podían verse, era solo por el aire donde se transmitían aquellos “te amos”. Habían llegado nuevamente a su mundo se sueños, jugaban alrededor de un árbol, mientras el sol escondía sus rayos. Habían recostado sus corazones en aquel pasto verde, mirándose cara a cara; cerraron sus ojos para volver a la realidad…

Dos días después, Nohemí salió a comprar y Wilson la esperaba en una esquina.
-¿A dónde piensas ir? -reclamó el joven.
-A ti eso no te interesa -respondió bruscamente mientras se hace a un lado y se va. Wilson alza la voz diciendo:
-Pero tu bomboncito sí ¿verdad?
La joven sorprendida voltea y solo lo observa.
-Si te interesa, tendrás que escucharme.
-¿De qué hablas?
-No te hagas la inocente, conmigo no ocultes nada porque ya sé todo.
-¿A qué te refieres?
-A tu Carlos, el que quieres, a él me refiero.
-¿Cómo sabe de Carlos? -pensó-. Incluso sabe cómo le digo.
-Creo que tu papá no le cae bien ese chico, seguro que es un maleante.
-No lo es. Él es mucho mejor que tú.
-Pero sabes que, ¿qué pasaría si tu papá se enterara de lo de ustedes?
-No le digas nada a mi papá Wilson, él es capaz de hacer muchas cosas.
-Tienes razón, sería aburrido dejarle toda la diversión a tu papá. Yo no le diré, no me gusta andar de chismoso. Tan solo te voy a dar una oportunidad, o lo dejas y estás conmigo, o a tu bomboncito le puede pasar algo malo.
-Dijiste que no le dirías a mi papá.
-Y no lo haré, porque yo mismo me encargaré de Carlos.
-¿Qué? –dijo sorprendida-. ¿Qué piensas hacer?
-No me conoces Nohemí, si no quieres que le pase nada malo, ven conmigo.
-¿Me estás chantajeando?
-No, solo te estoy advirtiendo. Y si tanto lo amas déjalo ir, es por su bien. Piénsalo, te doy dos días mientras yo hago una viaje -concluyó mientras se iba.
De inmediato, muy asustada, fue a su casa y llamó a Carlos, entonces le contó lo que habló con Wilson y él dijo:
-Ni se te ocurra aceptar su chantaje, además, ¿qué me puede hacer?
-Yo tampoco quiero aceptarlo, pero lo que sí sé, es que puede hacer muchas cosas. Es muy peligroso.
-No te preocupes todo estará bien, lo que a mí me preocupa es este dolor que tengo en todo mi cuerpo, hace varios días que estoy así.
-¿Te has hecho ver?
-Siempre me dicen que no tengo nada, pero ya me pasará.
-Tienes que cuidarte, por favor mi amor, no quiero que te pase nada malo.
-Entiende que no va a pasar nada, y ya…
-¡Es que tú no entiendes…! -la desesperación salió de su corazón. Lo tenía guardado desde hace algunos días; su voz se entrecortaba con los llantos.
-¿Por qué lloras?
-¡Tengo miedo…!
-¿Miedo? ¿De qué?
-De perderte…
Un silencio los invadió. Carlos grabó en su mente y en su corazón el miedo que sentía su amada de perderlo.
-Es que no entiendes Carlos, tú eres todo para mí, y no sabes cuánto te amo. Por eso tengo miedo, miedo de que te pase algo malo. Porque si algo te pasa, yo no sé qué voy a hacer, Carlos, no sé.
-Cálmate Nohemí, no me vas a perder. Y te prometo que me voy a cuidar, yo tampoco te quiero perder.
-Por favor, Carlos… eres la única persona que me escucha… que está conmigo incluso a la distancia… yo te amo…
-Yo también Nohemí y muchísimo, pero por favor, no vayas a aceptar a ese Wilson.
-Por supuesto que no lo aceptaré, porque no te pienso cambiar… Por cierto, ¡feliz aniversario!
-¡Feliz aniversario! Cumplimos tres meses Nohemí,
eres el amor de mi vida, y estoy loco por ti mi estrellita, te amo un montononazo, así como tú dices.
-Tú también eres el amor de mi vida, te amo muchísimo mi bomboncito y estoy loca de amor, loca por ti mi amor. Te amo un montononazo, así como yo digo.

Se vieron en su mundo de sueños, se abrazaron y caminaron de la mano. Estaban locos… eran extraños, diferentes, muy diferentes… incompletos solos, pero tan completos juntos. No caminaban en la tierra, ahí se resbalaban desde hace tiempo, estaban volando en el cielo, hablando con las nubes… No les importaba el mundo, habían creado su propio mundo, el mundo de Carlos y Nohemí, en donde abundaban los sueños… sí, abundaban los sueños.
Sin embargo los sueños siempre terminan cuando uno despierta a la realidad…

*  *  *
13 de Junio del 2008…

Ya tenía quince minutos esperando, estaba parado a dos casas de la de Nohemí quien salía para irse a estudiar.
-Hola mi amor, ¿lista para salir?
-Wilson lo pensé bien y sabes que, ¡No!
-¿Es broma, verdad? –dijo con sorna.
-No lo es, yo quiero a Carlos y no lo dejaré.
-¡Si lo quieres deberías dejarlo!
-Más daño lo haría dejándolo, él me quiere y ama muchísimo, es la única persona que es sincera conmigo y ya no seguiré hablando contigo.
Se hace a un lado y se va, Wilson le grita:
-Después no digas que no te advertí.
-¡No me arrepiento de nada!
-¡Ya veremos quién se arrepiente!
Wilson se fue riendo; parecía un demente haciendo eso mientras caminaba por la calle. Cuando Nohemí regresó a casa luego de sus clases llamó a Carlos y le contó lo que sucedido. Él le dijo que todo estaría bien y que ya no se preocupara, que nada le iba a pasar. Así que se olvidaron de aquel asunto.

*  *  *
15 de Junio del 2008…
(4:30 PM)
Esta fue una linda conversación entre ambos. Ella lo llamó y él contestó:
-¡Hola mi amor! ¿Qué tal linda?
-Bien y tú ¿cómo estás?
-También y ¿qué haces?
-Bueno, me alisto para salir.
-¿Así? ¿Y con quiénes?
-Una compañera me invitó.
-¿Y a quién le has pedido permiso?
-Ah, ¿tengo que pedirte permiso?
-Claro, si no, no sales.
-Ay ya, ¿puedo ir?
-Ja, ja, es una broma tontita.
-Ay tontito ya suponía. Bueno olvídalo y dime, ¿qué haces?
-Mi tarea, me han dejado solito en mi casa.
-A mí también, por eso me voy pero… ¿qué te parece si mejor me quedo conversando contigo?
-¿Por qué? Mejor anda diviértete.
-No, mejor me quedo y hablo contigo. Eso me gustaría más.
-Nohemí, no sé qué decir… a mí también me gustaría pero no quiero que te aísles.
-Mejor me quedo prefiero estar contigo.
-Nohemí… te amo.
-¿Así? Pues escucha: ¡Te amo Carlos!
Ella dio un grito muy fuerte aprovechando que no había nadie en su casa.
-Mi amor, ¡qué bonito! ¡Otro, otro!
-A ver escucha.
Nohemí da un grito aún más fuerte. Gritando a los cuatro vientos:
-¡Carlos te amo mi bomboncito, te amo! -La joven da un beso hacia el celular. Estaban tan emocionados que en ese momento se olvidaron del mundo-.Te amo Carlos.
-Gracias mi amor, ahora tú escucha.
Él hace lo mismo y grita:
¡Nohemí te amo mi estrellita! -Carlos también da un beso hacia el celular.
-¡Ay Carlos te amo tanto!
-Yo también mi amor. Mi estrellita por siempre, sabes, somos como leña y fuego, el fuego sin leña se apagaría y yo sin ti me moriría.
-¡Ay qué lindo! Dime otro.
-Este lo escuché por ahí. Nuestro amor es como el mar, se ve el principio pero no el final.
-¡Ay te amo!
Vivían felices, nunca se habían sentido así; dejaban de lado todo. Solo querían estar juntos, aunque por ahora, debían conformarse con palabras.

*  *  *
23 de Junio del 2008…

Se quedó inmóvil, aquel mensaje le había paralizado la mirada en la frase: “Estaré en Ica”. No sabía qué hacer. Luego de tres días sin saber nada de su novia, Carlos estaba listo para volver a verla luego de más de un año.
-¿Estás seguro de que es ella? -interrogó Lizeth por celular.
-No es de su número pero, es de Lima y dice que es ella. Quien más podría saber lo de nosotros.
-Me parece extraño, lo siento hermanito quisiera ir contigo pero en verdad tengo que salir rápido del colegio e irme a casa.
-Ojalá se quede más tiempo, quizá vayamos a tu casa.
-Eso sería fantástico hermanito. Tengo que cortar, me tengo que alistar para ir al colegio, tú también apúrate y llega temprano.
-Lo haré, gracias…

El sol había salido luego de una mañana nublada, los alumnos se dirigían a sus aulas.
-¡Vamos pasen, las clases ya empezaron! -gritaba el auxiliar.
-Pero, ese lugar es muy peligroso -repetía Adriel mientras entraba junto a sus amigos al salón.
-Además -continuó Alberto-. Es muy solitario, ¿por qué te citaría en ese lugar?
-Todo es muy extraño -añadió Felipe.
-Yo conozco el sitio-afirmó Antony.
-Oe eso es raro -siguió Alberto-. O sea por qué no te citó en la Plaza de Armas o en otro lugar, ¿no crees que es muy extraña esa cita?
-No lo sé. Pero yo quiero verla.
-Pero Carlos -intervino Felipe-. ¿No dices que no era su número y que ella no contestaba?
-A lo mejor su celular se malogró -contestó el enamorado.
-Pero te hubiera llamado -refutó Adriel.
-Bueno, la he estado llamando pero no contesta. Y no conozco el lugar, pero yo quiero verla.
-Mejor no vayas. Ese lugar es peligroso y además ¿qué harían los dos solos por ahí? -interrogó Alberto.
-Mejor voy para acompañarte -dijo Antony.
-Claro, pa‘ conocerla -añadió Felipe.
- Yo también voy -se apuntó Adriel
-¿Y tú qué dices Alberto?
-No sé tengo un mal presentimiento.
-Ya dime, ¿sí o no?
-Ya pe, vamos.
-Te acompañamos, la conocemos y nos vamos, solo para asegurar que estén bien -concluyó Antony.
Ellos sabían que a Carlos le gustaba Nohemí, mas no que estaba con ella. Al terminar las clases, los cinco fueron a donde supuestamente iría la joven; Carlos estaba muy emocionado y contaba los minutos para verla. El lugar estaba a unas dos cuadras del colegio donde estudiaban, era muy solitario y peligroso, por eso se les hacía raro que se citaran en ese sitio. Era un pequeño parque todo descuidado, el gras se había secado y no pasaba casi nadie por el lugar. Estaba alejado de las pocas casas que había; ya era casi de noche y no había llegado nadie.
-Ya son seis y media -dijo Carlos-. Debe llegar en cualquier momento.
-¿No se te hace raro, cómo vendría una chica a este lugar sola? -preguntó Alberto.
-¿Ella conoce este sitio? -agregó Adriel.
-No lo sé.
-Vamos a esperar -dijo Felipe.
Pasaron varios minutos, Carlos no deseaba irse, mas sus amigos le insistían en regresar porque era tarde y peligroso.
De pronto, a lo lejos, vieron a cinco personas que venían, se acercaban hacia ellos y cuando miraron hacia atrás, vieron cuatro más.
-Mejor ya vamos -mencionó Antony.
-Sí, ya es tarde -afirmó Adriel.
-Oe, esos que vienen ahí, parecen pandilleros, vámonos de una vez.
Eran nueve jóvenes, vestidos informalmente; se acercaron a ellos formando un círculo. Los San Luisanos los miraron fijamente; sabían que buscaban algo de ellos. Hasta que uno de ellos preguntó.
-¿Quién de ustedes es Carlos?
-Soy yo -contestó de inmediato con firmeza pero muy sorprendido-. ¿Qué quieres? ¿Cómo me conoces?
-Esperas a alguien ¿verdad?
-Ese mensaje no era de Nohemí, sabía que esto era una trampa -dijo Alberto.
-¿Quién eres?
-Soy quien te dará una lección y ya que trajiste a tus amigos, ellos también lo pagarán.
-¿Por qué? Dime ¿quién eres?
-De seguro Nohemí, tu estrellita, te ha contado de mí. Mi nombre es Wilson.
-¿Wilson? Pero, ¿qué haces tú aquí?
-Mira Carlos, solo te voy a dar una oportunidad, termina con Nohemí, o aquí terminas tú.
-Eso no lo haré nunca.
-Eres terco, como Nohemí. Pero bueno, estoy seguro que ella no te quiere.
-Eso es mentira.
-Dime Carlos, ¿por qué estás tan seguro de que ella te quiere? ¿Cómo sabes que ella no te engaña?
-Yo lo sé, sé que ella me ama.
-Pues nunca deberías estar tan seguro de cosas que no ves.
-Te equivocas, tú no ves el viento, sin embargo lo sientes. De igual manera, yo siento el amor de Nohemí.
-Déjate de cursilerías, ahora verás.

Se desató un enfrentamiento inesperado, los amigos de Wilson separaron a los de Carlos dejando a los principales contrincantes mirándose cara a cara. Wilson se acercó e intentó golpearlo mientras el iqueño solo los esquivaba. Sin embargo no le era fácil hacerlo, no le gustaba la idea de pelear; solo pensaba en no defraudar a su amada.
En tanto, los otros San Luisanos eran brutalmente golpeados y pronto sucedió lo mismo con Carlos. Wilson recordó la lesión del joven y cobardemente empezó a golpearlo allí y lo hizo tropezar cayendo al polvo. Lo sujetó del cuello e intentaba ahorcarlo, pero él lo empujó haciéndolo caer también. Esto enfureció mucho al limeño quien se levantó de inmediato y empezó a patear a Carlos. Con todos los amigos en el suelo, los atacantes empezaron a reírse de ellos que se encontraban ya sin fuerzas.

El joven enamorado intentaba ponerse de pie mientras decía:
-¿Por qué, por qué haces esto?
-Por el futuro de Nohemí, Carlos. A ella no le irá bien contigo.
-Ella ni siquiera te quiere, no puedes obligarla.
-Claro que puedo, puedo hacer eso y lo que me dé la gana.
De pronto, dos amigos de Wilson sujetaron a Alberto por los brazos, entonces Wilson sacó un cuchillo y dijo:
-Verás, a veces para lograr los objetivos, se requieren sacrificios. Observa.
Wilson trata de acuchillar a Alberto, mientras Carlos se pone de pie y corre para impedirlo. Al darse cuenta de eso, el portador del arma, volteó y lo acuchilló en el estomagó. Haciendo que se quedará inmóvil, de pie, ante él…
-Tú buscaste todo esto por tu cuenta, Carlos, nunca debiste enamorarte de Nohemí.
Su mirada estaba perpleja en su amigo, quien no se había percatado pues estaba casi inconsciente. Sin embargo su mente quedó vacía. La sangre empezaba a manifestarse de aquella abertura causada por el arma blanca.
-¿Es este el final? No lo creo, este es el inicio, el inicio de mi mundo con Nohemí.
Al escuchar todo eso, el mundo real se desvaneció y su mente trabajó pensando:
-¿Un mundo con Nohemí? Ella y yo creamos nuestro mundo, aunque estamos lejos, yo la siento tan cerca y la quiero tanto. Mi sueño es tenerla a mi lado, tener un futuro con Nohemí. Sí, ese es mi sueño, y no permitiré que nadie lo destruya.
Carlos volvió a la realidad, de inmediato, le dio un golpe a Wilson en la cara; haciendo que el cuchillo saliera de su estómago. “¡Wilson!” -gritó muy furioso.
Empezó a golpearlo; Wilson que aún tenía el cuchillo en su mano intentó atacarlo, pero solo le hizo un corte en el brazo izquierdo, luego no tuvo oportunidad ni siquiera defenderse. Cuando sus compañeros atacantes quisieron ayudarlo, al instante Adriel, Alberto, Felipe y Antony se pusieron de pie y lo impidieron. Así uno por uno, fueron cayendo. En cuanto a Carlos, era totalmente diferente, desconocido para sus amigos. Extrañamente tenía las fuerzas suficientes para seguir de pie mientras Wilson ya no podía hacerlo. Al notar esto Alberto detuvo a su amigo quien en ese momento quedó inconsciente. La policía llego a los pocos minutos debido al informe de un vecino que veía lo sucedido; los llevaron a la comisaría, pero al joven herido al hospital…

-¡Intentaron asaltarnos!
La respuesta no les parecía convincente, pues a ellos los encontraron de pie. Sin embargo Wilson y sus amigos no tenían identificaciones. Los padres de los jóvenes llegaron de inmediato y luego de averiguar en el colegio por ellos, les creyeron; entonces los encerraron.
Mientras Carlos descansaba en el hospital. El médico se sorprendió al saber lo que hizo luego de recibir la puñalada.
-Es una abertura grande -exclamó-. Sin embargo está estable. Es joven y no le tomará mucho tiempo recuperarse.
Sus padres estaban más tranquilos al saber eso. En tanto Nohemí, había estado llamándolo desde hace tres días y la llamada no ingresaba. Eran casi las diez de la noche. Estaba sentada en la mesa leyendo, mientras su padre veía las noticias y fue para sorpresa de ellos al ver a Wilson y a Carlos allí.
-Esos dos son unos maleantes, -dijo el padre al terminar de ver toda la noticia-. Ninguno te conviene.
-Carlos solo se defendió -refutó la joven.
-¡Silencio! Ya no quiero escuchar su nombre, tú tendrás un futuro con otra persona. Y eso ya está arreglado.
-¿A qué te refieres, papá?
-Pronto lo sabrás.
Apagó la televisión y fue a su cuarto mientras ella razonaba:
-¿Qué tramas papá? Bueno eso ya no importa, pero, ¿qué hacía Wilson en Ica? A lo mejor, sí cumplió su amenaza, entonces… Carlos está así… por mi culpa, por no haber aceptado, él está muy mal. Por favor mi amor… perdóname… yo tuve la culpa…
Se encerró de inmediato en su cuarto y sus lágrimas se derramaron por toda la noche…

La luz del sol le ardía los ojos, se preguntó dónde estaba; su madre estuvo allí como siempre para explicarle lo sucedido. El dolor en su vientre era poco. Su cicatriz no era tan notoria, sin embargo, por dentro tenía un orificio que demoraría en cerrar. Pero más que eso le preocupaba Nohemí. Estaba tan triste por dentro al no saber de ella en días.
Ya en la tarde ella lo llamó y por fin entró la llamada, tuvieron una intensa conversación de lo que pasó.
-Me enteré todo por las noticias, ¿cómo estás? -dijo Nohemí preocupada
-Estoy bien -contestó él-. En tres días me dan de alta.
-¡Qué bueno! Pero mira, sé que todo esto es por mi culpa, por favor, perdóname.
-Tú no tienes la culpa de nada.
-Carlos, si hubiera aceptado a Wilson, él no te hubiese hecho nada, no estarías dañado.
-Pues más daño me hubieses hecho, sí lo hubieses aceptado.
Al escuchar esto, la joven se puso a llorar.
-Sabes Nohemí… cuando Wilson estuvo aquí, también me dijo que te dejara pero, yo no acepté. Y si ninguno aceptó, creo que es porque nos amamos, ¿o acaso me equivoco?
-No te equivocas, yo te amo, pero lo que menos quiero es que sufras.
-Entonces solo ámame, nunca me dejes, porque yo te amo Nohemí.
-Yo también Carlos, te amo demasiado.
Sus corazones se sostuvieron con los hilos de la ilusión juvenil, volviendo a su mundo de sueños. Ella cuidaba de él mientras le cantaba una canción y acariciaba su cabello.
Así pasaron dos días, Carlos fue dado de alta regresando a su casa.
Mientras a los dieciséis años, Wilson, fue llevado a un reformatorio por intento de homicidio, allí pasaría alrededor de año y medio hasta cumplir los dieciocho. Su familia intentó sacarlo con dinero, pero era el testimonio de él contra 5 familias. Sus compañeros que eran mayores fueron sentenciados a prisión por un año.

Una semana luego de aquel suceso, Carlos volvió a su colegio y allí conversó con sus amigos.
-Disculpen por lo que pasó –dijo apenado-. Nunca pensé que pasaría algo así.
-No te preocupes pa‘ eso estamos los amigos -dijo Antony.
-Yo suponía que algo así iba a pasar –afirmó Alberto-. Pero lo bueno es que no pasó nada grave.
-Cualquier cosa, avisas no más pe -agregó Adriel
-Y ¿qué pasó con Wilson? -preguntó Felipe.
-Creo que está en un reformatorio, ahí estará un buen tiempo.
-Y ¿qué pasará cuando salga?
-Para ese entonces ya me habré casado con Nohemí y nos habremos ido bien lejos -contestó mientras se reían.
-¿Tanto la quieres? -interrogó Alberto.
-Sí, muchísimo. Pero vamos al salón, que ya horita empiezan las clases -concluyó volviendo a clases.
Por la tarde, Carlos se encontró con su hermanita quien se alegró y le dijo:
-¡Qué bueno que estás bien hermanito!
-Sí, ya estoy mejor.
-Y dime ¿cómo estás con Nohemí?
-Todo está bien, aún nos queremos y no pienso cambiarla nunca. Es el amor de mi vida.
-¡Qué bien hermanito! Ahora falta que se vean.
-Sabes, tengo pensado ir para Lima, a buscar a Nohemí y también a hablar con su papá.
-Él está muy equivocado al pensar mal de ti, tienes que arreglar ese único problema.
-Eso es lo que más deseo.
-Si siguen así no podrán estar juntos.
-Él no me impedirá que esté con Nohemí.
-Su amor los unirá. Bueno es hora de irnos.
Luego de eso, se fueron cada uno a su casa. Y al llegar Carlos llamó a Nohemí y se puso a conversar con ella alegremente.
Así pasaron los días entre charlas románticas. Aquel sentimiento crecía poco a poco, aferrándose a ellos aún más.
Entonces llegó el mes de julio.

*  *  *
11 de Julio del 2008…
(11:00 PM)
-¿Recuerdas que día es hoy? -dijo el novio.
-¡Cómo me voy a olvidar de este día! -contestó la enamorada.
-Hace cuatro meses, me pasó algo que nunca podré olvidar. Así como no te voy a olvidar a ti, porque te amo.
-Yo también te amo Carlos. Pero necesito que me escuches, que me entiendas, porque yo siento que ya no aguanto. Mi amor, no te imaginas cómo me siento cuando mi papá habla mal de ti. Él trata de aconsejarme, pero no entiende lo que siento.
-Aún no sabe lo de nosotros, ¿verdad?
-No se lo he dicho.
-Pero no entiendo, ¿qué le hice?
-Eso mismo le pregunté, y dice que eres un maleante, desde que pasó lo del mensaje el año pasado y cuando vio lo que pasó con Wilson, te cree un mal chico y dice que nunca tendré un buen futuro, repite que si me fijo en ti me moriré de hambre.
-Y tú, ¿qué piensas? ¿Crees que tendrás un buen futuro conmigo?
-Claro que sí, Carlos, y no sabes cuánto sueño con eso.
-Nohemí, tú sabes que mi condición económica no es alta. Yo no te ofrezco lujos, ni riquezas, solo puedo darte lo necesario para el día.
-Carlos a mí no me importa los lujos, solo me importas tú y nada más. Yo te amo y quiero un futuro contigo, quiero estar contigo y me quiero casar contigo en el futuro porque te amo.
-Yo también te amo, y te prometo que cuando estemos juntos haré lo posible para complacerte.
-No te preocupes por eso mi amor. Con lo necesario es suficiente y contigo seré muy feliz. Mejor dicho, ya lo soy porque sé que me amas y yo te amo un montononazo.
-Yo también te amo demasiado mi estrellita y no te imaginas las ganas de verte. Sabes estoy planeando viajar a Lima, pero no creo que sea para este año, sino para el otro y me quedaré unos dos meses por allá.
-¿Crees que nos podamos ver?
-Claro que sí mi amor ya te dije, si tu no vienes yo iré por ti. Además te daré una sorpresa.
 -Gracias mi amor, yo también te daré una sorpresa y te gustará mucho. Y por mi papá no te preocupes, él tendrá que aceptar nuestro amor.
-Esto parece la guerra con tu padre.
-Pero el amor no perderá en la guerra.
-Eso es cierto, y a pesar de la distancia, nos seguiremos amando.
-Eso sí amor, te amaré por siempre.
Pasaron toda la noche cerca de un río, comían dulces mientras él le dedicaba un poema, al contemplar las estrellas, ella le prometió que siempre estaría cuidándolo y amándolo. Sin embargo todo quedó en su imaginación. Hasta ahora no podían verse, y creían que su relación era estable.

*  *  *
14 de Julio del 2008…

Nohemí llegó de estudiar, y vio a su hermana Luisa, en su cuarto llorando.
-¿Qué te pasa Luisa?
-Nohemí, algo muy malo pasará.
-¿Qué cosa? ¿Por qué hablas así?
-Es que mi papá… me ha comprometido.
-¿Qué? ¿Cómo que comprometida, cómo puede hacer eso y con quién?
-Recuerdas a Fernando, ¿verdad?
-¿Fernando? Ese de Trujillo, que su papá era amigo del nuestro, ¿es ése Fernando?
-Él mismo, mi papá y su papá tienen un negocio y parece que él quiere casarse conmigo.
-Él está en Trujillo, y hace tiempo que no lo vemos, que acaso, ¿se enamoró de ti o qué?
-La última vez que viajamos a Trujillo a visitar a mis abuelos, lo vi y se me declaró, pero no acepté, ahora ha venido a aquí, con su familia, conversó con mi papá, y él aceptó.
-Pero mi papá no puede imponerte nada.
-El problema no es eso, a ti no te afecta si yo me caso o no.
-¿Entonces?
-Fernando, no vino solo, su hermano, Antonio, conversó con mi papá sobre ti.
-¿Sobre qué?
-Quiere casarse contigo.
-¿Qué? Pero, que él, ¿no es un poco mayor que yo? -dijo extrañada y sin preocupación.
-Mi papá conversará contigo, yo tengo que pensar mucho. Déjame sola.
Nohemí se fue a su cuarto y se quedó pensando… con miedo de enfrentarse a algo que ella y Carlos no podrían afrontar…

Al hablar en las próximas horas con su amado, no le comento nada, primero quería hablar con su papá para aclarar todo lo que Luisa le contó. Pero antes de hacer eso, le envió a Carlos aquel video que grabó en Arequipa en donde aparecía ella y le decía lo que mucho que lo amaba. Él se alegró mucho de verla, con algunas lágrimas en su rostro contemplo aquel rostro que no olvidaría…

*  *  *
17 de Julio del 2008…

No reconocía las voces procedentes de su sala; se levantó, abrió la puerta y vio a varias personas que no conocía. Nohemí pensó que soñaba sin embargo al escuchar la llamada de su padre empezó a despertar.
-Ven hija, quiero que hables con alguien.
Ingresó tímida, su hermana estaba sentada con la cabeza baja al lado de un joven, era Fernando que la
sujetaba de la mano. Al lado de él estaba Antonio quien de inmediato se puso de pie y dijo:
-¡Buenos días! Quizás no te acuerdes de mí Nohemí, estabas pequeña la última vez que me viste. Pero quiero ser sincero y decirte que me atraes mucho.
Pensaba y decía: “es un atrevido, me lleva por seis años. Ni siquiera me conoce y como puede decirme eso.
-Buenos días con todos ¿y… qué es lo que deseas Antonio?
-Yo deseo establecer una relación contigo y conocerte más.
-Además, esta unión beneficiara mucho a tu familia -dijo el padre de Antonio
-No se preocupen, ella aceptará -afirmó el padre de Nohemí.
-Papá espera… yo no, todavía no quiero, soy muy joven y disculpa Antonio, pero yo no siento nada por ti.
-Nohemí, eso es algo que no tiene por qué discutirse tú…
-Espere señor -intervino Antonio-. Aún es muy pronto, démosle un tiempo para que me conozca.
-Eso me parece bien hijo, tomémoslo con calma y que los chicos se conozcan.
-Bueno estoy de acuerdo. Ahora hija vete a lavar y te sientas a desayunar.
La joven fue al baño, se lavó el rostro y se miró en el espejo, reflejado en él vio a Carlos que la observaba sonrientemente. Eso le dio mucha tristeza y se fue a su cuarto de inmediato poniéndose a llorar. De repente su padre entro bruscamente y le dijo:
-Es mejor que aceptes Nohemí, es por tu bien. Además tendrás un futuro asegurado.
-Pero es que, yo no lo quiero.
-Aquí no entra el cariño Nohemí, y no te vas a oponer a esto. Tú estarás con Antonio, pronto te casarás con él y ya no se dirá más
-Pero yo soy menor de edad.
-Eso se puede arreglar muy fácilmente. Y ya no digas más…

Estuvo pensándolo todo el día. ¿Qué podría hacer ante los caprichos de su padre una joven de trece años? Carlos era el centro de su mirada en aquel mundo de sueños. Él estaba esperándola, frente a un río con un ramo de rosas. De inmediato regresó a la realidad y lo llamó contándole todo lo sucedido.
-Pero tú no aceptarás. ¡No puedes!
-¿Por qué no puedo hacerlo?
-Porque no lo amas. Sácate eso de la cabeza, tu papá no puede decidir por ti.
-Yo no quiero aceptar, porque te amo.
-Entonces no lo hagas. Por favor, no me hagas esto -dijo muy asustado.
-Carlos… creo que es hora que, mi papá sepa muy bien lo que siento por ti.
-¿Qué? Pero ¿no tendrás problemas?
-No me importa, voy a afrontar las consecuencias. Pero no te dejaré.
Terminó la llamada de inmediato y armada de valor fue donde su papá quien estaba en la sala viendo televisión, entonces le dijo:
-Tenemos que hablar papá.
Él volteó, apagó la televisión y dijo:
-Parece que ya decidiste.
-Yo no quiero a Antonio y no me interesa para nada. Yo quiero a Carlos, lo amo y él ya lo sabe.
-Deja de hablar tonterías. Tú te casarás con Antonio y ya está dicho.
-Carlos y yo nos amamos, aunque él no está aquí… yo estoy con él.
-¿Qué estás diciendo?
-Se me declaró y yo acepté.
-¿Cómo te atreves? Tú no puedes estar con él.
-Sí puedo y no te opondrás a lo nuestro…
-¡Cállate! Tú te casarás y yo me encargaré de ese Carlos personalmente.
-No te atrevas, o me perderás a mí también.
-Deja de hablar estupideces y vete a tu cuarto.
-¡No papá! Yo lo amo.
-¡Te dije…! -de inmediato el padre se acerca muy furioso alargando su mano para golpearla-. ¡Que te vayas a tu cuarto!
En ese momento, la mamá de Nohemí, entró e impidió que la golpeara diciendo:
-No te atrevas, ¿quién eres para decidir la vida de Nohemí?
-¡Soy su padre!
-¡Eso no te da derecho!
Empiezan a forcejear, la joven muy asustada interviene gritando:
-¡Ya no peleen más!
-Tú no te metas -gritó el furioso padre dándole una fuerte cachetada y haciendo que caiga en el suelo.
Los padres que una vez se amaron la quedaron observando; Nohemí intentaba ponerse de pie mientras con su mano tocaba su lastimado rostro.
-Nunca… nunca me habías pegado. Te desconozco. ¡Tú no eres mi padre! -gritó en llantos mientras se fue a su cuarto.
-Ya no quiero vivir con alguien como tú. Has cambiado demasiado. Me voy de aquí –afirmó mientras salí de casa.
-¡Sí te vas no vuelves!
La madre salió y el padre tras ella mientras en el mismo cuarto que la veía llorar todos los días, Nohemí llamó a Carlos y le contó todo lo que pasó.
-Cálmate Nohemí. Creo que yo tengo la culpa de todo. Nunca debí declarar lo que siento por ti.
-No Carlos, eso fue lo mejor que has hecho y te agradezco que lo hicieras porque hiciste de mi vida un paraíso en este infierno en el que vivo.
-Pero todo esto nos causa problemas y a lo mejor tu papá tiene razón, no sirvo para nada.
-No digas eso, él no tiene razón.
-¿Y para qué sirvo? Solo te he traído problemas ¿A quién he ayudado?
-¡A mí!... –interrumpió gritando-. Me has ayudado a mí… Sin ti no sé dónde estaría. Cada vez que me siento mal, hablas conmigo y me ayudas, me animas mucho. Tú eres lo más importante en mi vida, y solo te tengo a ti. No quiero, no quiero perderte. Porque te amo, te amo demasiado.
-Yo también Nohemí… te amo demasiado y no quiero causarte problemas.
-Juntos saldremos de esto, pero por favor no me dejes de amar.
-¡Jamás lo haré!, te juro que siempre te amaré.
-Yo también Carlos, ¡te lo juro!
En aquel mundo de sueños, dos jóvenes derramaban sus lágrimas de felicidad, abrazados bajo un árbol se juraron amor eterno. Solo en ese mundo podían verse, lejos de todo y de todos…
-¿Quién es? -interrogó mientras despertaba.
-Soy Luisa, ábreme por favor.
Nohemí salió de su cama lentamente mientras se refregaba los ojos; abrió la puerta a su hermana quien entró y se sentó en la cama con ella.
-Mamá se fue de la casa ayer después de la discusión que tuvo con papá. Creo que, mi mamá le pidió el divorcio. Papá se molestó mucho con ella y la dejó que se vaya, pero luego fue a buscarla.
-Era de esperarse... Luisa, ¿tú aceptaste la propuesta de Fernando?
-Le pedí un tiempo también.
-Tú no lo quieres. No puedes aceptar a alguien que no quieres.
-Querrás decir, no podemos.
-Tienes razón, tenemos que hacer algo.
-¿Qué podemos hacer?
-Hay que hablar con Fernando y Antonio y decirles que no aceptaremos, aunque papá se moleste.
-Creo que iban a venir ahora.
-Entonces, esperemos, no pienso tener un feo futuro.
-En realidad nos conviene, los negocios entre nuestros padres van muy bien.
-Primero es lo que hay en nuestro corazón hermana. ¿Negarás tus verdaderos sentimientos?
Luisa le sonrió y salió del cuarto. Luego de unas horas Fernando y Antonio llegaron a casa de ellas, quienes rechazaron la propuesta de ambos, ellos trataron de convencerlas pero Luisa y Nohemí no aceptaron; por lo tanto ambos se fueron.
Tiempo después llegó el padre muy molesto y ellas le contaron lo que hablaron.
-¿Cómo se atreven?
-No aceptaremos nada -afirmó Luisa
-Nosotras tenemos derecho a elegir nuestro futuro -agregó Nohemí.
-¿Qué es esto? ¿Mis propias hijas, contra mí? Me han arruinado, tengo un gran negocio con el padre de ellos.
-Mi verdadero padre nunca nos hubiera hecho esto. Te desconocemos.
-Ese Carlos te ha puesto así, en mi contra.
-¡Eso es mentira!
-Pero me encargaré de él, ¡él tiene la culpa de todo y me las pagará!
-Por favor, no le hagas nada.
Salió de casa con una gran furia. De inmediato Nohemí llamó a Carlos y le contó lo que pasó.
-Ya te lo he dicho antes, yo me cuidaré solo, no te preocupes por mí.
-No quiero causarte problemas, recuerda lo que pasó con Wilson, mi papá es mucho peor.
-Todo saldrá bien.
-No Carlos, esto no saldrá bien. No quiero que vuelvas a salir lastimado. Yo no quiero eso, y si para evitarlo tengo que dejarte, lo haré.
-¿Otra vez Nohemí?
-No pienses que no te amo. Porque lo que siento por ti, es muy grande. Pero no quiero que por absurdo el capricho de mi papá salgas lastimado. No quiero perderte.
-¿Acaso no lo recuerdas? ¡Juntos somos invencibles! Nadie podrá con nuestro amor.
-No lo sé Carlos. Estoy dudando, ¿de verdad estaremos juntos por siempre?
-Yo quiero eso Nohemí, ¿acaso tú no?
-Yo… -la joven hizo una larga pausa antes de responder-. En realidad… ya no lo sé. Con toda esta oposición, no lo sé.
-Nohemí… por favor, por un momento ¿puedes cerrar tus ojos?
-Está bien –dijo mientras los cerraba.
-Ahora, quiero que, primero, imagines, que te digo que ya no te amo. ¿Cómo te sentirías?
-Me sentiría… destrozada.
-Ahora, imagina que tienes frente a ti, a todos los chicos del mundo, ¿a quién escogerías para que esté contigo por siempre?
-Elegiría, a Carlos, porque lo amo.
-Y por último, imagina que nos vamos a volver a ver y dime, ¿qué es lo que ves?
-Veo, que al vernos, empezamos a correr a nuestro encuentro y que nos abrazamos. Y me das muchos besitos por toda mi cara y yo también. Nos decimos lo mucho que nos amamos, me cargas y empiezas a darme vueltas y luego me das un beso en la boca y lloramos de la emoción. Carlos… yo te amo, te amo demasiado.
-Al imaginar todo esto, ¿te has dado cuenta de lo que sientes?
-Sí, y siento que te amo.
-Cada vez que dudes de lo que sientes, haz esto y te darás cuenta de lo que sientes, eso de acuerdo a lo que te imaginas.
-Lo haré, pero por favor, prométeme, que te vas a cuidar.
-Claro que sí. No va pasará nada malo.
-Yo razonaré con mi papá para que deje de hacer toda esta tontería.

Fue a la sala a esperar a su padre; miraba la puerta, tenía miedo de que se abriera y viera su imponente figura. Sin embargo aquel momento se hizo muy largo; pasaron tres días y aquel cabeza de familia a quien tanto amaban no aparecía…
Por la tarde, Carlos recibió una llamada de Margot.
-Hola Carlos a los tiempos.
-Hola, ¿qué milagro que llamas?
-Es que tengo una mala noticia.
-¿Qué pasó?
-Es sobre Humberto, fue llevado por la policía.
-Pero, ¿por qué?
-Creo que le han encontrado drogas en gran cantidad y otras cosas ilegales. Dijo que no eran de él.
-¿Quién sabe? Él se metía en cosas que no debía.
-Bueno te quería contar eso.
-Gracias por contarme, hablamos otro día, hasta luego.
Al despedirse llamó a Nohemí para contarle lo sucedido. Ella se encontraba en la puerta de su casa, mirando hacia la calle, al escuchar su celular, entró a la casa dejando la puerta abierta.
-Hola, Carlos. ¿Qué pasó? –contestó mientras puso el celular en altavoz.
-Te quería contar sobre Humberto.
-¿Qué pasa con él?
-Humberto… está en la cárcel.
-¿Qué? Pero, ¿por qué?
-No sé. Creo que le encontraron cosas ilegales, no sé muy bien. Parece que estará un buen tiempo ahí.
Hubo un largo silencio, Carlos se asombró al no escuchar nada procedente de la boca de su amada.
-¿Qué pasa Nohemí?
-Parece que ya supiste lo de tu amiguito Humberto -escuchó detrás. Al voltear notó que era su padre.
-Nohemí contéstame.
De inmediato cortó la llamada y dijo:
-¿Acaso… fuiste tú?
-Dentro de poco a Carlos le pasará lo mismo, o quizá sea peor. Tal vez nunca lo vuelvas a ver.
-¿Qué deseas? ¿Qué me case con Antonio? Está bien, lo haré.
-Ya es muy tarde para eso, perdí mucho dinero y él lo pagará.
-¿Por qué haces todo esto papá?
-Algún día me lo agradecerás.
-No, nunca te lo voy a agradecer. Es la primera persona por la que siento algo y…
-¡Silencio! Él no te conviene.
La joven cayó al suelo y entre lágrimas de sangre dijo:
-Hace mucho tiempo, tú luchabas por el amor de mamá y ahora la olvidas y la dejas ir. ¿A mí me quieres hacer lo mismo?
El único sonido era el de aquel viejo reloj que tenían en la pared, dentro de él la foto de una pareja que una vez vivió una gran historia de amor…
-Tan pronto te olvidaste de todo, ¿verdad papá? Desde que tienes tu nuevo trabajo, ya no podemos ser la familia de antes.
-Hay algo que tienes que ver…
Esa tarde, Nohemí y su padre, tuvieron una larga conversación.
Mientras Carlos estaba preocupado por Nohemí ya que no contestaba. Y sentía que algo pasaba, que pronto algo cambiaría…

La llamada le provocó un sobresalto, aquella melodía en su celular le avisaba que era Nohemí. Al contestarle ella le contó que finalizó la llamada porque vino su papá. Sin embargo, su voz revelaba que había algo entre las sombras; lo único que salió a la luz fue:
-Carlos mi papá ya no insistirá más en la boda. Razoné con él y ya no nos molestará.
-¿De verdad?
-Sí mi amor, toda esta tormenta ya pasó.
-Pero tú papá, ¿está de acuerdo con lo nuestro?
-Dijo… que no se opondría, ni nos apoyaría, él se dedicará a sus cosas.
-Ya veo. Lo bueno es que ya pasó todo.
-Ahora solo falta que nos veamos y todo esto será una linda historia, cuando nos veamos será el día más feliz de mi vida.
-Y también el mío, mi estrellita.
-Por favor... prométeme que no dejarás de amarme. Pase lo que pase.
-Te lo prometo.
La neblina colorida los transportó a su mundo de sueños, ambos abrazados y con lágrimas de felicidad, estaban parados bajo un viejo roble que siempre los observaba.
-Te juro que nunca te voy a dejar. No dejaré al amor de mi vida.
-Este amor es único Carlos. Y… sabes que… te amo muchísimo mi amor, con toda mi alma.
-Espera un poco más de tiempo, espera por favor, que yo iré a Lima por ti.
-Por cierto, mi papá me dejará permiso para ir a Ica, pero no me dará dinero, tendré que juntar para ir, aunque no sé cuándo porque estoy en el colegio
-Entiendo Nohemí, no te preocupes, ya nos veremos pronto, estoy seguro.
-Sí, ya falta muy poco, muy poco mi amor, nuestros sueños se harán realidad… -su voz se entrecorto y prorrumpió en llanto.
-¿Por qué lloras?
-Porque estoy feliz… Feliz de haber encontrado a la persona que es la más importante en mi vida, estoy feliz de encontrarte a ti.
-A partir de ahora vamos a llorar solo de felicidad mi amor y nada más.
-¡Ay Carlos! Te amo.
-Yo también estoy feliz de haber encontrado a la chica que siempre soñé y no pienso dejarte, porque te amo, te amo mi amor.
Esa noche fue mágica e inolvidable. Sucedía que, el saldo del celular de Nohemí no se gastaba. Era muy extraño, aunque no sabían por qué, ellos aprovechaban en hablar. Esa noche, se quedaron dormidos con el celular prendido, con la llamada en curso. Y soñaban juntos, estaban en su mundo de sueños.
Despertaron y se saludaron, el saldo del celular de Nohemí aún no se gastaba por hablar. Esto pasó por varios días.
-¡Una semana y mi crédito no se gasta! –exclamó Nohemí
-Sí, eso es maravilloso.
-Hoy te noto algo triste, ¿pasó algo?
-Es que me enteré que una amiga, falleció.
-¿Quién? ¿La conozco?
-No, es una chica de otro país, ella me quería.
-¡Qué pena mi amor! Lo siento mucho.
-Pero no te preocupes, ya pasará…
Pasaron dos semanas, pudieron conocerse a fondo, iban de un lado para el otro tomados de la mano; eran uno solo a la distancia.
-Ya han pasado dos semanas y mi crédito no se gasta -dijo la joven enamorada-. ¿Por qué será?
-No lo sé -respondió el joven-. Pero en este tiempo parece que vivo contigo.
-Tienes razón, ahora estamos comunicados todo el día.
-¿Y tu papá no dice nada? Se me hace raro.
-Él no para en casa, siempre sale… no te preocupes por eso. Lo bueno es que hablamos mucho.
-Eso me hace muy feliz mi amor, ya quisiera estar a tu lado.
-Yo también, quisiera que fueras lo primero que vea al despertar y lo último que vea antes de dormir.
-Pero, nos tenemos que conformar, con ser lo primero que veamos en nuestros sueños.
-Y lo último que veamos al despertar.
-Sí, vernos juntos.
-Ese es mi sueño.
-¿Y cómo te imaginas, el día que nos veamos?
-Ese será el día más feliz de nuestras vidas. Imagino que, al vernos, me das muchos besitos y me abrazas y nos decimos lo mucho que nos amamos.
-Yo imagino lo mismo.
-Sabes yo imagino cómo será cuando nos casemos.
-¿Así?
-Sí, veo que estamos juntos, yo con mi vestido de novia, así cuando se casan pues, y estamos muy felices. Luego me pones el anillo y se me cae una lágrima y des-
pués yo te pongo el anillo y a ti se te cae una lágrima. Y nos besamos y estamos muy felices.
-¡Qué bonito día será ese! Aunque falta bastante para eso.
-Lo sé, pero vale la pena esperar.
-Tienes razón, por tenerte yo haría lo que fuera, lucharía contra el mundo entero.
-¡Ay Carlos! Yo haría lo mismo. No me importa nada solo tú. Oye y dime, ¿cómo será nuestra vida cuando estemos juntos?
-Mmm, hay que planificar.
-A ver, ¿dónde viviremos?
-En Ica pues.
-¿En Ica? ¿No puede ser en otro lado?
-¿Deseas quedarte en Lurín?
-¡No que feo! Es que en Ica hace mucho calor, pero no importa.
-¿Cómo quieres que sea la casa?
-A ver, me gustaría que sea una casa normal, muy grande es fea.
-Muy bien mi reinita, ¿qué más?
-No te pido lujos, solo lo necesario para el día.
-Yo haré todo lo que pueda por darte tus gustitos.
-No te preocupes por eso, es lo de menos, mejor dime, ¿qué deseas mi rey?
-Mmm, comida.
-Este tragoncito, en comer no más piensas.
-Ja, ja, pues estás equivocada, pienso en ti todo el día y después en la comida -dijo seguido de una risa de ambos.
-Ya pues, dime tus deseos mi rey.
-¿Un hijo?
-Mmm, puede ser, pero, ¿por qué hijo?
-Siempre me gustó la idea de un hijo, pero pensándolo bien, quisiera una hija.
-¿De verdad? A mí también. Y dime ¿qué nombre le podríamos?
-A ver, ¿qué te parece, Rebeca?
-Puede ser, pero mejor otro. Por ejemplo, ¿Estefani o María?
-No me convence, mejor Denisse o quizá Andrea.
-No me gustan y ¿Alexandra?
-Puede ser o sino Karla, o Fernanda
-Karla es bonito, ¿y Cristina?
-No mejor, Gisella, o Pilar, o Ilene…
-Mejor otro, está difícil para escoger.
-Y qué te parece si le ponemos… Estrella, ¿ése te gusta?
-¿Estrella? Sí, me gusta, así como me dices, me gustaría mucho.
-Entonces se llamará Estrella. Será igual a ti, mi estrellita, te amo.
-Yo también, te amo.
-¿Y si por ahí sale un varón, cómo se llamaría?
-A ver, ¿qué te parece, Jeancarlos?
-Me gusta, pero mejor solo Carlos, ¿qué dices?
-¡Igual que tú!, puede ser y ¿qué te parece Rudy o Rafael?
-No me gustan. A ver escucha estos, Juan, Einer, Andrey o Jesús.
-No me gustan esos nombres. Mejor Kelvin, aunque pensándolo bien mejor le ponemos Marcos.
-Ya mejor eso vemos después.
-Sí, claro, pero nuestra hija se llamará Estrella.
-Eso sí. Y una mascota, ¿te gustaría?
-Sí, ¿puede ser un pato?
-¿Pato? ¿Por qué un pato?
-Es que perro y gato es común.
-Está bien, tendremos un patito.
-¡Ya tenemos nuestra familia! -exclamaron de felicidad.
-Todos estos sueños se cumplirán, ya lo verás mi estrellita -afirmó Carlos.
-No sabes cómo sueño con eso. Carlos, tú me haces muy feliz. Te agradezco que me hayas dado tu amor y te amo, te amo demasiado, eres el amor de mi vida y no quiero perderte.
-Yo tampoco quiero perderte, y te amo demasiado, muchísimo mi amor, te extraño muchísimo, yo te necesito mi estrella, pronto estaremos juntos.
-Eso no lo dudes mi bomboncito, te amo y este amor no acabará, te lo juro.
-Estaremos juntos hasta que el sol se apague y hasta que la luna ya no sea. Este amor no tiene fin Nohemí. Eres el amor de mi vida y te amo, te amo, te amo muchísimo.
Siguieron conversando por mucho tiempo, eran casi las cinco de la mañana y no habían dormido; preferían hablar, alimentar las ilusiones que sentían…
¿Ilusión o amor? Muchos creen que se enamoran, pero se tragan sus palabras cuando luego hacen todo lo contrario. Carlos con quince y Nohemí con trece… pronto se pondría a prueba lo que sentían por última vez en esta batalla sangrienta, donde aún no tenían la victoria. Y ahí sabrían que era lo que apoderó sus corazones…

La llamada finalizó repentinamente. Carlos la llamó y ahí ella le comunicó que su saldo se había terminado.
-Ya no podremos hablar como antes.
-Mi crédito si se gasta.
-Me gustó todo lo que vivimos en este tiempo.
-A mí también, pero es hora de despedirnos.
-Sí, este es un hasta luego, recuerdas, nunca digas adiós. Nos volveremos a ver pronto.
-Claro que sí amor, de eso no dudes.
-Recuerda que te amo mucho.
-Yo también te amo muchísimo y siempre estarás en mi mente, en mis sueños y en mi corazón.
-Bueno cuídate mucho mi bomboncito.
-Tú también mi estrella.
-Hasta luego Carlos, te amo.
-Hasta luego Nohemí, te amo.
-Te amo.

Se despidieron con tristeza. Y es que, esta sería la última conversación larga que tendrían. Luego de eso se quedaron dormidos y soñaban juntos, tan lejos pero sentían que estaban tan cerca. Estaban en su mundo de sueños, mirándose cara a cara…
Han dejado en el camino todas sus tristezas; su amor se demostraba en caricias. Carlos tocaba el piano al lado de su amada quien había perdido su mirada en él; se dejó encantar por su voz, lo único que deseaba era pasar el resto de su vida a su lado. Montaron una carrosa y pasean en la infinita noche, dejando la oscuridad a un lado, contemplan abrazados los majestuosos paisajes del mundo de sueños… su único mundo, aquel que los recibió y les permite descansar… sí… librarse de toda la maldad que hay en el podrido mundo actual…
Al día siguiente Carlos cogió parte del dinero que había ganado en el concurso y le compró un anillo de plata y un collar de oro. Y en la parte de adelante del anillo estaba la letra inicial del nombre de ella, entonces lo guardó para cuando la viera y no le dijo nada, porque quería darle una sorpresa.

 *  *  *
13 de Agosto del 2008…

El atardecer empezaba a fenecer. Carlos estaba en el techo de su casa observando el paisaje, no había salido ese día ni para el colegio debido a una gripe pasajera. Nohemí había estado conversando con él desde hace una hora. Su saldo era muy poco y tendrían que despedirse.
-Bueno cuídate -dijo Nohemí-. Tengo que salir al centro con mi hermana a comprar unas cosas. Casi no tengo saldo tampoco, espero volver a conversar muy pronto contigo.
-Está bien amor -dijo Carlos-. Ya me voy a poner saldo para llamarte. Oye ten cuidado en el centro sí.
-Lo tendré mi bomboncito, ahora tu procura descansar para que te mejores sí.
-Lo haré mi estrellita, y gracias por llamarme. Te amo mucho.
-Yo también te amo mucho. Bueno mi amor cuídate.
-Tú también y recuerda lo mucho que te amo.
-Yo también te amo.
La despedida era extraña, las miradas de ambos en su mundo de sueños era triste. Ninguno sabía el por qué; solo soltaron sus manos y se separaron.

Nohemí se fue al centro de Lima y no se dio cuenta que dejó su celular en el carro sino hasta que bajó. “¿Y ahora cómo lo llamaré?”, se preguntó la joven. Cogió de inmediato el celular de Luisa y llamó a su amado contándole lo sucedido.
-¿Y ahora cómo hablaremos?
-No sé, mi hermana no para conmigo y no me quiere prestar mucho su celular. Pero prometo llamarte cuando pueda.
-Hazlo amor, ¿pero no podrás comprar otro?
-Voy a decirle a mi papá, espero que pueda darme uno pero no lo creo. Últimamente no estamos bien económicamente.
-Bueno cuídate, esperaré tus llamadas.
-Tú también, ya tengo que colgar, te amo mi bomboncito.
-Yo también te amo mi estrellita…
Así se despidieron, sin imaginar que sería la última vez que hablarían como dos enamorados…

No hay comentarios:

Publicar un comentario