Con un corazón
destrozado y una maleta en el hombro, Carlos estaba listo para el viaje. Se
sentía muy triste, hubiera querido salir de Ica muy contento para ver a Nohemí.
Sin embargo aquel sueño había cambiado.
Eran las nueve de la
mañana cuando su madre lo acompañó a tomar el ómnibus para Lima en donde los
esperaba su tía; era la primera vez que viajaba solo. Entonces tomó el ómnibus
desde un paradero, su madre lo abrazó y él subió al carro.
Acomodó sus cosas y se
sentó mirando hacia la ventana, preguntándose, ¿con qué se encontrará en Lima?
¿Qué haré al ver a Nohemí? ¿Me seguirá amando? Esperaba el viaje que duraba un
poco más de cuatro horas y a la vez encontrar muchas respuestas.
Estuvo muy pensativo,
mirando hacia fuera y cuando pasó por Subtanjalla imaginó a Lizeth parada en la
entrada del distrito y se preguntaba qué le había pasado.
Al llegar a Pisco, una
provincia de Ica, en la agencia subió una conocida de Carlos.
-¿Aracely?
-¿Carlos? ¿Qué haces aquí?
-Voy a Lima ¿y tú?
-Yo también.
Aracely ocupa el
asiento vacío al lado de Carlos, coloca su maleta debajo de ella y mira
fijamente a su amado.
-Te estuve llamando a tu celular hace varios días y no
contestabas -dijo Carlos.
-Lo que pasa es que mi celular está malogrado y por eso no
te contesté -respondió.
-Ya veo.
-¿Y cómo estás?
-En realidad no muy
bien.
-Acaso es por Nohemí
¿o me equivoco?
-Sí… es por eso.
-¿Qué fue lo que pasó?
Carlos bajó la cabeza,
miró hacia la ventana y empezó a contarle todo a su amiga.
-Ya entiendo, siento mucho lo que pasó.
-Ahora solo quisiera que esto se solucione y pueda volver
a estar con ella.
-Sabes, con lo que me has contado de ella, no sé, no
quisiera que te haga daño. Ojalá te esté diciendo la verdad.
-Eso también espero yo, pero cambiando de tema, ¿cómo te
ha ido?
-Viajo aprovechando las vacaciones, para visitar a algunos
familiares en Lima, además, tengo un tío que tiene una orquesta allá y deseo
cantar ahí.
-De seguro que les encantará tu voz, Aracely.
-Y dime, ¿por qué no aceptaste participar en la orquesta
del concurso?
-En realidad esa no era mi meta, solo entré al concurso
por Nohemí.
-Pues, tienes que pensar en ti, en tu futuro.
-Lo sé, pero ahora, solo quiero que esto se solucione.
-Bueno, tienes una buena voz, piénsalo bien, no te
apresures a volver con ella tan pronto y, mira, ya que estarás en Lima, ¿no te
gustaría practicar tu canto en la orquesta de mi tío?
-¡Gracias! Es solo que… no lo sé.
-Piénsalo, te doy mi número para estar comunicados.
-Está bien.
Ella le dio su número
telefónico, luego empezaron a conversar durante el viaje. Entonces, cuando faltaba
poco para llegar a Lima, Carlos dijo:
-Es aquí.
-¿Qué cosa?
-Lurín.
Observaron el lugar
donde vivía la joven, aquel lugar en donde Nohemí cambió, y a donde Carlos
siempre quiso ir a buscarla
-¿En qué parte de Lurín vive?
-En el Kilómetro. 40
-A ver -se asomó a la ventana y comenzó a observar-. Estamos,
en el Kilómetro 47 y ahora… en el 46. Pero, ¿sabes su dirección?
-Me dijo una vez, por donde hay un paradero, Manzana ocho,
Lote once, pero eso me dijo hace tiempo.
-Espero que no te haya estado mintiendo.
-Yo… confió en ella, no creo que me haya mentido, si no,
no me hubiera dicho lo que hizo.
-Quizá, pero, no trates de ver algo en donde no lo hay.
-Gracias por tu ayuda Aracely, solo… espero… que te
equivoques.
-Eso también espero yo, ojalá me equivoque, mira Kilómetro
43.
-Disculpa pero, quisiera ver por la ventana.
Esperaba ver a Nohemí,
mas eso pasaba solo en su imaginación.
Luego de un tiempo, el
ómnibus salió de Lurín, Carlos se quedó muy triste, mirando por la ventana y
después empezó a llorar, Aracely lo vio y ella lo abrazó.
-Ya no llores.
-¿Por qué, por qué lo
hizo Aracely?
-Porque es una estúpida, no sabe valorar a alguien tan
bueno y lindo como tú.
-No sabes cuánto la amo.
-Pues, ojalá ella te siga amando.
Carlos solo calló y no
le importó derramar sus lágrimas delante de una mujer.
-Y que ni te vuelva a hacer daño, porque si no, se las va
a ver conmigo.
-No te preocupes, todo estará bien… todo estará bien… muy
bien.
Se calmó antes de
llegar a Lima, estaba casi dormido cuando ella le avisó que había finalizado el
viaje. En la agencia estaba la tía de Carlos esperándolo, así como el tío de
Aracely. Ambos bajaron del ómnibus y se despidieron con un fuerte abrazo.
Carlos fue a casa de su tía, en donde se hospedaría en
sus vacaciones. Era un departamento donde vivían
varios familiares de
él. Allí estaba Maribel, su prima, una chica de veinticuatro años, inteligente
y responsable, aunque algo mal humorada, pero buena gente. A pesar que ella y
Carlos eran primos, no hablaban mucho, ya que vivían lejos, recién aquí se
harían amigos.
Al llegar, acomodó sus
cosas y se puso a conversar con Maribel, cada vez con más confianza.
-¡Qué chévere eres! -exclamó la joven.
-Oye te quería pedir un favor.
-Dime primito.
-Quisiera conocer el Parque de la Reserva, ¿crees que
podamos ir un día?
-Ah claro, y también te llevo a otros lugares de Lima para
que conozcas.
-¡Gracias! Pero primero quisiera ir para allá, por favor, prométeme
que me llevarás.
-Te lo prometo pero, ¿por qué tanto afán de ir para allá?
-Es que… -el celular de joven suena en ese momento lo saca
de su bolsillo y se da cuenta que es de un número de Lima-. Disculpa, un
momento.
-Está bien.
-¡Aló!
-Hola soy Nohemí, ¿ya estás en Lima?
-Sí, ya llegué.
-¿Ya sabes qué día vas a ir al parque?
-Un momento -voltea
y se dirige a Maribel-. ¿Qué día podremos ir al Parque de la Reserva?
-A ver… el otro sábado.
-Nohemí, ¿te parece el
otro sábado? Creo que cae diecisiete.
-Está bien -respondió-.
Te llamo después para acordar mejor, no
puedo seguir hablando, chau.
-Chau.
-¿Quién es Nohemí? Ah ya entiendo, por ella quieres ir al
Parque de la Reserva, ¿verdad?
-Sí, pero no es por lo que piensas, mira te contaré quién
es ella.
Toda aquella tarde se
la pasaron conversando y él le contó todo lo sucedido.
-Ya veo, de haber sabido que era por eso, no te hubiera
prometido nada.
-¿Por qué?
-Porque si la ves, va a ser peor, te vas a poner más
triste o quizá… quién sabe.
-Pero, yo quiero verla, me lo prometiste.
-Si yo fuera tú, mejor no fuera, pero te llevaré porque te
lo he prometido.
-¡Gracias!
-Bueno, ahora quiero que conozcas a mis amigos, te van a
caer muy bien. Mi mejor amiga, Carmen, vendrá más tarde.
-Ah ya.
-Luego te presentaré a otros de mis amigos.
Era costumbre de
Carmen ir todos los viernes por la tarde a casa de Maribel para conversar y
ahora fue presentada ante Carlos y empezaron a conversar. Era una joven de
veintidós años. Se le acercó a Maribel desde que ella se mudó a la capital,
desde entonces no se habían separado.
-Sí que eres chévere
-dijo Carmen.
-No te digo -agregó Maribel-. Ah, por cierto, quería
decirte para irnos a pasear con Carlos al Parque de la Reserva.
-Claro, ¿podemos pasarles la voz a los demás?
-No te molesta si vamos con nuestros amigos, ¿verdad,
Carlos?
-No, para nada. La cosa es que vayamos.
Bien, ¿para qué día?
-interrogó Carmen.
-Para el próximo sábado.
-Perfecto, entonces para el sábado será.
Minutos después la
joven se fue. Era de noche, Carlos salió a observar el cielo y no pudo observar
las estrellas, las luces de la ciudad opacaban la vista del paisaje nocturno
que disfrutaba en Ica. Se puso triste al saber que quizá Nohemí también había
perdido la visión de aquel amor que siempre habían tenido en aquel mundo de
sueños. Se sentaban en una colina y tomados de la mano se quedaban mirando
hacia el cielo, buscando constelaciones…
Al día siguiente Carlos
llamó a Jhoanna, quien contestó de inmediato.
-Hola amigo, ¿cómo estás?
-Bien, aquí en Lima.
-Oye, yo también voy a viajar a Lima, pero no sé para cuándo.
¡Qué bueno! Sabes me
voy a encontrar con Nohemí el sábado en el Parque de la Reserva.
-Ah ya, voy a ver si voy para ese día y también voy al
parque y me encuentro a Nohemí.
-Claro para que la conozcas.
-Mmm, para cuadrarla.
-No te preocupes, todo
saldrá bien ya verás y sino en todo caso, llamaré a SuperJhoanna para que me
ayude -Carlos lanza una risa que sorprende a su amiga, se le notaba con muchas
esperanzas de recuperar su felicidad-.Bueno amiguita, cuídate mucho, te llamo después para seguir
conversando.
-Claro, yo también te llamo, cuídate chau.
Después de conversar,
Maribel y Carlos salieron de casa para pasear por el lugar, y a la vez, para
que él conozca a los amigos de Maribel.
Fueron a casa de
Carmen, a donde habían ido varios amigos de ellas.
-Hola Carlos, mira te presentamos a nuestra mancha.
-A ver él es Alex.
-Hola mucho gusto -dijo él.
-Por aquí está -continuó Maribel-. Gabriel, Juan, Iván y
por aquí las chicas, Yesenia, Paty, Noelia, Celia, y bueno somos más, solo que
no han venido.
-Vaya, sí que son bastantes. En Ica también tenía mi
mancha pero… -su rostro cambia de inmediato y por su mente recordó los momentos
con sus amigos.
-¿Pero qué? -interrogó curiosamente su prima.
-Pero… las cosas cambian. Es un gusto conocerlos a todos.
Se pusieron a
conversar y luego a hacer deporte, Carlos se sentía mejor allí. Ya mejor,
regresó con Maribel a casa de su tía.
* * *
14 de Enero del 2009…
En la mañana, Carlos y
Maribel fueron a casa de Carmen, pero en el camino, se encontraron con una de
las amigas de Maribel. Ellos estaban de espaldas, cuando de atrás alguien
gritó:
-¡Maribel!
Voltearon y Carlos al
ver a aquella chica, imaginó ver a Nohemí, y se quedó observándola.
-¡Hola Scarlet! -gritó Maribel.
Scarlet era una joven
de catorce años y una de las amigas de Maribel, tenía un parecido a Nohemí, por
eso Carlos pensó que era ella, mas luego se dio cuenta que se equivocó.
-Te presento a mi primo, Carlos.
-Hola Scarlet, mucho gusto.
-Hola Carlos, un gusto también.
-Se quedaron mirando,
y luego ella preguntó:
- ¿Y de dónde eres?
-De Ica.
-Vaya, de Ica.
-Ha venido a visitarnos -agregó Maribel-. Y estará por un
buen tiempo por aquí.
-Pues será un gusto tenerte aquí -dijo Scarlet.
-Vamos a casa de Carmen, ¿nos acompañas? -preguntó
Maribel.
-¡Claro!
Entonces los tres
fueron a casa de Carmen y en el camino Carlos y Scarlet conversaban.
Al llegar donde
Carmen, se quedaron conversando, Scarlet también iría al Parque de la Reserva. Luego
cada uno regresó a su casa. En el camino Maribel dijo:
-Scarlet te miraba a cada momento, y tú… creo que también
Carlos.
-Sí, sí, es cierto. Pero no pasa nada. Es solo que al
verla me pareció ver a Nohemí.
-Deja de pensar en ella y piensa en otra cosa.
-¿Cómo en qué?
-¿Scarlet?
-¿Qué?
-Bueno en lo que sea, pero ya olvídate.
-Yo, tengo la esperanza de volver con ella.
-¡Ay primito!...
Dos días después Nohemí llamó a Carlos
diciendo:
-Hola, disculpa pero, no voy a poder ir el domingo al
Parque de la Reserva.
-¿Domingo? -dijo muy sorprendido Carlos-. Quedamos para el
sábado.
-¿Así? Quedamos para el domingo.
-Oye aquí está mi prima de testigo que íbamos a ir el
sábado.
-Bueno, disculpa pero no voy a poder ir, yo pensé que era
para domingo.
-¿Por qué no puedes ir?
-Porque… no me han dado permiso –respondió Nohemí
balbuceando.
-¿Tú papá no te ha dado permiso?
-Sí, es que, no quiere que salga al centro.
-¿Y ahora?
-¿Podemos vernos otro día?
-A ver, un momento… -Maribel estaba cerca, entonces él
aprovechó para preguntar-. ¿Podemos ir otro día al parque?
-¡Ay está bien! ¿Para cuándo?
-¿Para qué día Nohemí?
-Te parece el domingo veinticinco de este mes, ¿o no
puedes?
-¿Puede ser el veinticinco
Maribel?
-Ya -contestó disgustada.
-El veinticinco está bien.
-Bien, entonces nos vemos el veinticinco, en la
entrada
del parque a las cinco de la tarde. Bueno disculpa por lo de mañana, cuídate
mucho, nos vemos pronto.
-Tú también cuídate.
-Chau -finalizó.
-Oye, esa se pasó -dijo Maribel-. Es de lo peor.
-Bueno, algo le habrá pasado.
-A mí me parece que no te dice la verdad.
-Bueno ya. ¿Cómo hacemos para mañana?
-Salimos de todas maneras, pero a otro lado, hay que
avisarle a los demás.
Maribel llamó a sus amigos para cambiar el paseo e
ir a otro lugar y ellos aceptaron. En tanto Carlos, se quedó pensando si Nohemí
le decía la verdad… todo era muy extraño, ella se contradecía en muchas cosas.
Y hasta ahora no se explicaba por qué cambió demasiado. Toda la situación lo
hacía llorar constantemente, le hacía sentir una melancolía tan grande que le
hacía doler mucho. Hubiera
preferido un golpe físico, que el golpe emocional que recibió su corazón, el
golpe de su engaño; el cual lo motivó a viajar y buscar una respuesta, un viaje
que no olvidará.
* * *
17
de Enero del 2009…
(4:00
PM)
Carlos se encontraba mirando por una ventana, con
lágrimas en su rostro, imaginaba a Nohemí y soñaba que estaban juntos. Entonces
Jhoanna lo llamó.
-Hola Carlos, ¿cómo estás?
-Bueno, más o menos.
-Es por Nohemí, ¿verdad?
-Sí -contestó apenado.
-¿A qué hora se van a ver?
-Hoy, no nos vamos a ver.
-Pero, ¿por qué?
-Dijo que no podía, quedamos para hoy y me sale con
que era para mañana.
-¿Así? ¿Qué raro?
-Eso digo yo, luego dijo que hoy no podía, pero
acordamos de vernos el domingo veinticinco.
-Ya veo. Carlos… quiero que me digas algo y con
sinceridad, por fa.
-Sí, está bien, dime.
-Tú… ¿sigues queriendo a Nohemí?
-Yo… sí.
-¿A pesar de lo que te hizo?
-Sí… a pesar de lo que hizo.
-Vaya, pues si se nota que la quieres.
-Sí, muchísimo, ella creó en mí muchas ilusiones, me hizo
tantas promesas y no puedo olvidarla.
-Bueno, es mejor que la olvides, no puedes estar con
alguien que te hace daño.
-Todos me dicen lo
mismo.
-Es que es razonable.
-Quizás, pero cambiando de tema, ¿cuándo vienes a Lima?
-Todavía para fin de mes.
-Ah ya. Si puedes, ven para el veinticinco y así conoces a
Nohemí.
-Voy a hacer lo posible. Ya tengo que colgar te llamo otro
día, cuídate, chau.
-Tú también, chau.
Luego de despedirse,
Maribel preguntó:
-¿Estás listo Carlos?
-Sí, estoy
listo.
-Entonces
vamos.
Ese día, salieron a pasear: Carlos, Maribel, Carmen,
Scarlet, entre otros. Allí, los dos jóvenes últimos conversaban.
-Sí que me caes bien -dijo la joven limeña.
-Tú también me caes súper -confirmó Carlos.
-Quisiera que te quedaras por bastante tiempo.
-A mí también pero, regresaré pronto.
-Prométeme que vendrás pronto.
-Claro que sí…
-¡Hey, miren los juegos! -gritó Alex el amigo de
Maribel.
-¡Qué bien, vamos Carlos! -dijo Scarlet.
Lo tomó de la mano y fueron a los juegos, se
divirtieron mucho ese día. Carlos se olvidaba de su tristeza pero, los
recuerdos seguían en su mente…
-¿Puedes ir a mi casa el martes? -preguntó Scarlet a
Carlos mientras caminaban.
-Ah, claro que puedo.
-Allí conversamos y te presento a mi familia.
-Eso sería un gusto y ¿a qué hora?
-En la mañana a las nueve y media.
-De acuerdo. El martes será un día bueno.
Al regresar a casa Carlos empezaba a pensar en
Scarlet, y se dio cuenta que le gustaba. Pero solo era un gusto, no era lo
mismo que sentía por Nohemí.
Pasaron tres días; era el esperado martes. Maribel
acompañó a Carlos a casa de Scarlet y luego se fue.
-Hola Carlos, que bueno que viniste, pasa.
-Hola, no quisiera incomodar.
-Para nada, ven
entra, quiero que conozcas a mi familia.
Le presentó a su familia, era hija única, en su casa
estaban sus padres y su abuela. Conversaron, y al conocerse se dieron cuenta
que tenían muchas cosas en común. Allí almorzó y pasó la tarde. Él se llevó muy
bien con la familia de Scarlet y se puso mejor que sonreía como antes.
Cuando era la hora de regresar a casa de su tía,
Carlos le agradeció por todo a su nueva amiga.
-Espero que la hayas pasado bien -dijo Scarlet.
-Claro que la pasé bien, hace tiempo que no me sentía
tan alegre como ahora.
-¡Qué bueno! Ahora tienes que descansar.
-Tú también descansa, cuídate.
Carlos le contó a Maribel cómo la pasó cuando estuvo
ya en su casa. Luego se conectó a Internet y entró a su correo, donde se llevó
una sorpresa, ya que vio la foto de alguien, Maribel que estaba a su lado
preguntó:
-¿Quién es ella?
-No sé, esa foto no estaba ahí… a ver… ella es… es Nohemí.
Pero… yo no he puesto esa foto.
-¿Y quién va a ser?
-Mmm, supongo que ella entró a mi correo puso la foto,
además ella sabe mi clave.
-Ah ya. ¡Qué feita!
-No es fea. Vaya, hace tiempo que no la veía.
Justo en ese momento, Nohemí también entró a su
correo y saluda a Carlos, él hizo lo mismo y luego le preguntó sobre la foto.
Ella le dijo que entró a su correo y colocó la foto allí. Entonces conversaron…
-Pero cambiando de tema, ¿cómo estás?
-No estoy bien, mi familia cada vez está peor. Mis
papás
se separaron pero, no sé, se buscan para sacarse celos y vuelven a pelear.
-Lamento lo que te pasa.
-Carlos, tenemos que vernos el domingo, tengo muchas
cosas por decirte.
-¿Qué cosas Nohemí?
-Solo te pido que me perdones, lo que te voy a decir es
importante.
-Dímelo ahora.
-No puedo Carlos, tiene que ser personalmente, y ya me
tengo que ir, chau, cuídate.
Se desconectó del
Messenger, Carlos se quedó con la ventana de la conversación y volvía a leer
todo de nuevo. Tenía la sospecha de que ella había
hecho cosas malas, eso lo ponía muy triste y lo estaba llevando poco a poco a
caer en la depresión.
No sabía qué decidir, dejarla o seguir amándola, él
sentía que su corazón estaba atado a ella; lo único que sabía hacer era llorar,
sintiendo que su vida se apagaba… contando los días para volver a verla… quizás
para encontrar una solución… un remedio entre él y Nohemí.
Los siguientes días, él trató de distraerse con varias
cosas, sus nuevos amigos lo animaban y sobre todo al ver a Scarlet se sentía
mejor.
En varias ocasiones, Nohemí entraba al correo de
Carlos y colocaba sus fotos, él se quedaba contemplando su rostro. Un día, Nohemí
le envió una canción llamada “True Love” (Amor
verdadero) Él se quedó pensando:
¿Amor verdadero? ¿Por qué me enviaría Nohemí una canción con ese tema? Cuando hubo
la oportunidad de comunicarse, ella dijo que envió la canción por equivocación.
Al recibir esa respuesta, él no se quedó conforme y
pensó: A lo mejor me envió esa canción porque Nohemí sigue sintiendo algo por
mí, ojalá… ojalá así sea.
Esperanza… a Carlos no le faltaba eso, la esperanza
de verla y volver con ella, la esperanza de que todo sea una linda historia.
Sí, tal como así siempre lo soñó. ¿Por qué se le hace tan difícil olvidarla? En
el mundo, los jóvenes buscan otros “amores” y continúan con sus vidas. Sin
embargo, él siempre se repetía: “cumpliré mi juramento, amarte por siempre.
Así que luego de mucho, por fin llegó el día que
ambos tanto anhelaban…
* * *
25
de Enero del 2009…
(10:30
AM)
Carlos recibió la llamada de Nohemí.
-Hola, Carlos, escucha, no puedo hablar mucho, ¿vas a
ir al parque hoy?
-Sí, ¿dónde nos vemos?
-En la entrada a las
cinco.
-Oye pero de repente voy cinco y treinta o a las seis de
la tarde.
-¿No puedes antes?
-No sé, tal vez sí, es que voy a ir con varios y no sé a
qué hora iremos.
-Yo no puedo salir más tarde.
-¿Con quién vas a ir?
-Con mi hermana, su enamorado, y mi hermanito.
-Dame un número, para llamarte.
-No tengo, el celular de mi hermana está malogrado y no
tengo otro a donde puedas llamar.
-¿Y ahora cómo hacemos?
-Voy a intentar
llamarte, pero…
La llamada se cortó. Los cincuenta céntimos que había
usado se habían gastado en aquel teléfono público. “Rayos, me quedé sin dinero,
todo lo que me queda es para la tarde, Carlos, hoy será un día decisivo es
nuestra única oportunidad”, pensó siendo escuchada por los vientos.
Ya en la tarde, Carlos y sus nuevos amigos, estaban
listos para salir. Esta vez Scarlet no fue. Él tomó el anillo y el collar que
le compró a Nohemí y lo llevó consigo; estaba muy nervioso.
5.00 PM
Nohemí llegó al Parque de la Reserva y se puso a
esperar en la entrada. Mientras Carlos y sus amigos esperaban un carro para ir,
mas no venía ninguno.
5:30 PM
Carlos y sus amigos recién tomaron un micro para ir
al Parque. En tanto Nohemí se cansó de esperar y entró al parque. Se detuvo en la
primera de las tantas fuentes de agua que había allí, la cual se llamaba
“Fuente del Arcoiris”. Ella, su hermana Luisa con su enamorado y su hermanito,
empezaron a tomarse fotos.
6.00 PM
Aún en el micro, Carlos estaba desesperado por llegar;
pensando qué le diría a Nohemí y cómo reaccionaría al verla.
En tanto la joven buscaba un teléfono dentro del
parque pero no encontró ninguno, entonces decidió seguir paseándose y buscar a
Carlos por dentro, pensando que él había llegado antes.
6:15 PM
Carlos llegó al
Parque de la Reserva, compró su entrada,
recibió un mapa del lugar y entró. A continuación buscaba a Nohemí observando
por todos lados.
En cuanto a ella, se adentró aún más y se detuvo en
la “Fuente de la Cúpula visitable”.
Mientras el joven iqueño y sus amigos, se detuvieron
en la primera fuente en la que Nohemí estuvo, así que se tomaron fotos, pero él
no quiso. Tan solo deseaba encontrar a Nohemí.
6:30 PM
Carlos y sus amigos fueron a una fuente llamada “F.
Tanguis”. Estaba cerca de Nohemí, pero ella salió de allí y fue a otra zona del
Parque, hasta llegar a la “F. Laberinto del Ensueño” y ahí se detuvo; mirando
por todos lados.
Maribel al notar que su primo estaba nervioso,
pregunto:
-¿Qué te pasa?
-Necesito verla -respondió muy desesperado.
-Bueno, anda, búscala, si lo de ustedes es verdadero
y se merecen estar juntos la encontrarás.
En tanto Nohemí dijo a Luisa:
-Necesito encontrarlo, tengo que decirle la verdad.
-¿En dónde puede estar?
-No tengo ni la menor idea. Me separaré, tengo que
encontrarlo.
-Ve, Nohemí, encuéntralo, trata de sanar la herida que
tiene, yo lo buscaré por aquí.
Ambas se separaron y así empezó la búsqueda.
Carlos llegó a un punto donde había dos caminos.
-A la izquierda está la “F. Laberinto de Ensueño” y
de frente la “F. de la Ilusión”. Ahora qué, ¿Laberinto o Ilusión? ¿Por dónde?
¿En dónde estás Nohemí? Mmm, bueno
elegiré… ilusión.
Apresurado, fue hasta hacia allá, mirando a las
personas y buscando como loco, pero eligió el camino equivocado, ya que Nohemí
que estaba por el otro camino llegó a la “F. de la vida”, la cual estaba detrás
de donde estaba Carlos, quien siguió avanzando y llegó a la “F. de la
Fantasía”, en donde se detuvo. Cuando de pronto vio a una chica de espaldas, dijo:
-¡Es Nohemí!
Muy emocionado, fue donde ella y cuando la llamó por
su nombre se dio con la triste sorpresa de que no era y siguió su búsqueda.
Nohemí llegó a la “F. de las Tradiciones” y como
estaba muy apresurada tropezó con una joven.
-Disculpa, no me di cuenta, es que estoy buscando a
alguien.
Describió a Carlos pero la joven no supo dar
respuesta. Y es que era imposible debido a la cantidad de gente. Rápidamente,
siguió buscándolo, vio a un joven alto y muy parecido a él, al ir y llamarlo se
topó con la misma decepción de Carlos.
Ambos se desesperaban, ya había oscurecido y no se
encontraban.
8.00 PM
Carlos y Nohemí llegaron a la “F. Mágica”, la cual
era muy grande, se encontraba en el centro de los dos caminos por el cual ellos
venían. Entonces rodearon la fuente, cruzándose, pero sin poder verse, luego
siguieron su camino.
Por más que buscaban no se pudieron encontrar,
además a Carlos le empezó a doler su tobillo de tanto caminar. Así que se
detuvo por un momento, observando detenidamente, pensando si valía la pena
buscarla, si lo que
pasó con ella, lo que sentía, era realidad… mientras las fuentes hacían salir
el agua como si fueran lágrimas…
9:10 PM
Después de mucho caminar, ambos llegaron a la “F.
Túnel de las sorpresas”. Estaban tan cerca, pero la multitud de personas les
hacía difícil el poder verse.
Nohemí, muy triste, entró al igual que muchas
personas a ese túnel de agua. Carlos hizo lo mismo, y venía atrás de ella,
ninguno se dio cuenta de eso debido a la pena de sus corazones.
Al salir del túnel, Nohemí se paró a un lado y
cuando Carlos salió, sin darse cuenta, se puso al extremo de ella, estaban de
espaldas, a unos cuantos pasos de volver a verse.
Ambos volteaban lentamente…
Justo en el momento, Maribel llegó y lo llamó,
haciendo que no volteara. Luisa también llegó y llamó a Nohemí e impidió que
también volteara.
-¿Qué pasó? -preguntó su prima.
-Nada Maribel, no la encontré, parece que después de
todo, no merecemos estar juntos.
Ella lo abrazó, lo tomó de la mano y empezaron a
alejarse de Nohemí, Carlos tuvo una sensación extraña, como hace dos años,
cuando ella se fue de Ica, pero ahora era él quien se alejaba. Sintiendo que ya
no la volvería a ver
-¿Y hermanita? -interrogó Luisa.
-Nada Luisa, no lo encontré. ¿Quién sabe dónde
estará? ¿Cómo pudo pasar esto?
-Bueno, ¿ya te quieres ir?
-Creo que…
-Vaya que sorpresa, ahora sé porque el nombre de
la fuente
Ambas jóvenes voltearon para ver de quién era esa
voz, Nohemí imaginó a Carlos, pero al verlo se dio cuenta que era alguien que
no esperaba…
Mientras Carlos y sus amigos ya estaban saliendo del
Parque de la Reserva, Maribel notó que Carlos estaba muy triste.
-¡Ay primito! Mira, está bien que la quieras mucho,
pero ella no se merece a alguien como tú. No te mates sufriendo por una chica
que no vale la pena. Ahora yo ya cumplí con traerte aquí, si no la encontraste
es por algo, además es mejor que no la veas.
-Pero Maribel… yo necesito verla.
-No Carlos, te lo digo por tu bien, y porque te
quiero y deseo ayudarte. Así que no pienso llevarte a otro lugar para que la
veas, así te molestes, además estás muy joven y tienes muchas cosas por delante,
puedes hacer muchas cosas, hasta el mundo puedes cambiar Carlos.
-¿De verdad? -dijo mientras lloraba.
-Sí primito y ya no llores.
-¿Pasa algo? -preguntó Carmen acercándose.
-Es una larga historia pero, ¿ahora? -dijo Maribel.
-¿Ya te quieres ir Carlos? -Carmen.
-Bueno, me duele mi tobillo, pero si desean seguir
paseando, los acompaño -respondió Carlos.
-No, mejor ya vamos -sugirió la amiga de Maribel.
Salieron del parque
mientras él miraba hacia atrás, imaginando a Nohemí parada al lado de una de
las fuentes. Tuvo que resignarse e ir de regreso a casa. Al llegar, estaba
exhausto, así que se echó a dormir pensando en Nohemí… Entonces empezó a llorar… llorar…
sin parar, como si la sangre del corazón se le saliera por los ojos…
Al día siguiente, por la tarde, Nohemí llamó a
Carlos diciendo:
-Hola Carlos, ¿qué pasó ayer? ¿Fuiste?
-¡Claro que fui! ¿Qué pasó? ¿Por qué no me llamaste?
-No tenía de donde llamarte, te estuve buscando y no
te encontré
-Yo también te busqué, ¿por dónde estabas?
Ambos contaron por donde estuvieron, y se dieron
cuenta de que estuvieron muy cerca, que se cruzaron en muchas ocasiones y que
estuvieron a unos cuantos pasos de volver a verse.
-¿Cómo pudo pasar esto? ¿Cómo no nos pudimos ver en
lugar así? -se preguntaba Nohemí.
-¿Y hasta qué hora te quedaste?
-Hasta las once de la noche, luego fui al centro de
Lima. Me quedé hasta las doce en el centro.
-¿Tan tarde? ¿Y con quién?
-Ah, con… con mi hermana.
-¿Por qué hablas, como dudosa?
-Por nada pero, ¿y ahora dónde nos vamos a ver?
-No sé, creo que… ya no nos veremos.
-¿Qué? Pero necesito verte.
-¿Necesitas verme? ¿Para qué?
-Tenemos que hablar de… de nosotros.
-¿Nosotros? Tú ya no me amas.
-No Carlos, no es que no te amo, sino que yo…
-¿Tú que Nohemí? Cada día, pierdo las esperanzas de volver
a estar contigo y siento que no me dices la verdad, siento que estás con otro
chico.
-Carlos…
-Lo que no entiendo es cómo te olvidaste de todo lo
que sentías, ¿qué te pasó? ¿Por qué nuestra llama de amor se apagó? ¿Qué pasó
con toda nuestra lucha por estar juntos? ¿Qué pasó Nohemí?
-Ni yo lo sé Carlos… -dijo mientras se escuchaban los
llantos de la joven con mucha tristeza-. No sé qué me pasó.
-En unos días regreso a Ica, si quieres verme,
tendrás que venir a donde estoy yo.
-Pero es que no puedo, estás muy lejos y no me
dejarían.
-¿No te dejan? ¿Acaso no me dijiste que tú papá ya no
te decía nada por verme?
-No, no es eso… es que…
-¿Qué Nohemí? Dime la verdad.
-No puedo Carlos…
-Pues, aunque me duela, creo que ya no nos volveremos
ver… nunca más Nohemí -Carlos también hizo sus llantos hacerse escuchar desde
el fondo de su corazón.
-Sabes, tenía tantas cosas que decirte, tanto que
hablar… yo… quería verte y… no entiendo, no entiendo cómo no nos pudimos ver en
el parque, te busqué… y… no me cabe en la cabeza cómo no nos encontramos en un
lugar así.
-Durante casi dos años… quisimos vernos, pero siempre
hubo algo que lo impedía… y eso parece indicar que… que no somos el uno para el
otro.
-¿Quieres decir… que ya no nos veremos?
-Eso…eso creo.
-Bueno, ya no
puedo seguir hablando, perdóname por todo el daño que te estoy haciendo, yo te…
deseo lo
mejor, cuídate mucho, si no te doy una explicación, es porque no me siento bien
para contarte lo que hice, quizás algún día te diga la verdad.
-¿Qué es lo que has hecho?
-No puedo decirlo, te haría más daño.
-Dímelo.
-No lo haré, lo siento mucho, ojalá algún día me
perdones, cuí… cuídate mucho… -la llamada finalizó repentinamente antes de que Carlos dijera sus
palabras.
-Adiós… Toda nuestra relación estuvo definida por
esta palabra… Ambos nos separamos y nunca nos dijimos eso para volver a vernos,
pero nunca nos pudimos dar cuenta que aquella esperanza… moría silenciosamente…
Casi dos años habían pasado desde que se despidieron.
Luego de muchos intentos no lograron juntarse… ¿de qué sirvió no decir adiós?
¿De qué sirvió esperar? ¿Qué fue lo que ganaron? Ambos se dejaron llevar…
llevar por aquella hermosa fantasía… aquella ilusión de haberse enamorado,
aquel sueño que no se cumplió… y que quizás nunca se cumpla.
En aquel mundo de
sueños, solo estaba Carlos, ahora en un lugar vació… en donde resonaban las
palabras: “Te amo Carlos”, “quiero algo serio, estar contigo para siempre”, “te
prometo que esto no va a acabar, nunca mi amor”, “me gustaría casarme contigo,
bueno cuando crezcamos”, “tú también serás el amor de mi vida”, “¡feliz
aniversario!”, “No, tontito, me muero por besarte”, “sí Carlos, yo siento que
es amor”, “eres mi bomboncito”, “te juro que no te voy a dejar y que estaré
contigo hasta la muerte”, “juntos somos invencibles y nadie nos separará. Te
amo”, “¿Por qué lloras?, Tengo miedo, ¿Miedo? ¿De qué? De perderte”, “estoy
feliz…
feliz
de haber encontrado a la persona que sería la más importante en mi vida, de
encontrarte a ti.” “Te amo Carlos…”
De pronto, todo ese entorno de amor cambió y ahora
él escuchaba: “Antonio… me besó”, Perdóname por lo que hice, no me guardes
rencor,… yo… adiós…”, “No Carlos… ya no te amo.”
El mundo de sueños ha sido destruido… Carlos y
Nohemí no volverán a entrar en ese sitio…
* * *
06
de Febrero del 2009…
Desde ese día, ambos no volvieron a hablar, Jhoanna
llamó a Carlos y él le contó todo lo que pasó, ella también viajó a Lima pero
no pudo verse con él. Al enterarse de todo, le dio unas palabras de consuelo y
ánimo.
Para este día,
Carlos regresaría a Ica y se despidió de sus nuevos amigos.
-Te vamos a extrañar mucho -dijo Carmen.
-Cuando puedas nos vuelves a
visitar -agregó Alex.
-Claro que volveré.
-Tienes que venir para las vacaciones de medio año,
por fa.
-Haré todo lo posible Scarlet, cuídate mucho, ya nos
volveremos a ver pronto.
-Bueno primito cuídate mucho.
-Gracias a todos, de verdad, me han ayudado bastante.
-Aquí siempre
tendrás un lugar a donde venir, donde tienes muchos amigos y amigas, tienes las puertas abiertas, Carlos.
Ven cuando desees -siguió Carmen.
-Cuídate mucho, hasta pronto -se despidió Scarlet.
-Hasta pronto… a todos.
La lesión en el
tobillo de Carlos le hizo regresar pronto para ser revisada por los médicos.
Empezaba a cojear más que de costumbre, no podía mantenerse en pie por mucho
tiempo. Los padres de Carlos, fueron a Lima y regresaron con él, ese mismo día;
salieron de la capital como a las tres de la tarde.
Como a las cuatro de
la tarde, el ómnibus llegaba a Lurín, Carlos imaginaba que Nohemí estaba allí,
esperándolo con un corazón lleno de amor, pero esa ilusión se desvanecía… y
tristemente observaba por la ventana…
-¡Cómo quisiera retroceder el tiempo! ¿En dónde estás Nohemí?
Parece que no nos volveremos a ver… Tú sabes, al igual que yo, que nuestros
caminos se separan, en vez de juntarnos estamos alejándonos, cuando te fuiste,
seguías en mi mente, y hasta ahora sigues en mí. La felicidad que había se
perdió, ahora solo hay tristeza y lágrimas en el rostro. No sabes lo que se siente,
el dolor es muy profundo… por más que intenté, no pude calmarme… y a lo mejor
seguiré así, porque ahora yo no sé qué será de mi vida sin ti. ¿Qué más pasará?
¿Qué más me sucederá? Nadie lo sabe, tan solo quisiera que me explicaras, ¿qué
pasó entre los dos? ¿Por qué todo cambió repentinamente? ¿Acaso lo de nosotros
era una simple ilusión al igual que el de otros? Desearía que escucharas todo
esto…
El ómnibus ya estaba
saliendo de Lurín, así que él sacó el anillo y el collar para Nohemí y lo
sostuvo en su mano diciendo:
-No sé si decirte adiós, no deseo hacerlo… mi único
deseo es que seas feliz Nohemí, no me importa con quién… y ahora regresaré… sin
decir nada…
No sabía si decir aquella palabra que siempre evitó,
o quedarse callado… lo único que sabía era que entre ambos, todo había
terminado, el amor se extinguió…
Ya todo se acabó…
Al llegar a Ica, regresó a casa, saludó a sus
hermanos y luego se encerró en su cuarto y empezó a llorar… con una gran cólera
a la vez, sintiendo que su vida se apagaba… No pudo dormir… pensando en Nohemí…
y sufriendo sin parar.
Al día siguiente Jhoanna lo llamó, lo seguía
animando, en todo ese lapso de pena, ella estaba allí. Días después se vieron y
lo hizo reír un poco pero eso no duró mucho tiempo.
* * *
27
de Febrero del 2009…
Por varios días, Carlos se deprimía fácilmente, en
vez de pasar unas buenas vacaciones… se la pasó llorando. Creyendo que nunca
más volvería a hablar con Nohemí, pero se equivocó. Por la noche recibió una
llamada y al contestar escuchó:
-Hola Carlos, soy Nohemí, ¿cómo estás?
-¿Qué… qué quieres que te diga? ¿Qué estoy feliz de
la vida?
-Carlos, por favor perdóname.
-¡Quiero una explicación Nohemí! ¡Quiero que me respondas
algunas preguntas!
-Para eso llamé.
-Por favor, respóndeme, ¿en qué fallé?
-Tú no fallaste en nada Carlos, no creas que esto es
tu culpa. Mira, te voy a contar lo que me pasó.
-Te escucho.
-Luego que Antonio y yo nos besamos, prácticamente
estuve en una relación con él, yo le llegué a tener cariño. Los problemas en mi
familia, hicieron que me pusiera muy mal y como ya no hablábamos no me podías
ayudar. Él estaba cerca de mí y al hablarme me sentía mejor… me besó y, poco a poco…
caía en eso, ya no me podía aguantar y al besarme, yo ya no hacía nada, hasta
en una ocasión… dormí con él…
-¿Qué?
-Pero no pasó nada.
-¡Cómo que no pasó nada! ¿Cómo pudiste hacer eso
Nohemí?
-No pasó nada Carlos.
-¿Y cómo sabes que mientras dormías, él no hizo nada?
-¡Porque estuvimos despiertos toda la noche!
Él no le creyó, y en su corazón el odio se empezaba
a desarrollar… un rencor hacia Antonio.
-No… no pasó nada y como te dije yo le llegué a tener
cariño, pero no sentía lo mismo que por ti, ese sentimiento solo se apagó, mas
no murió.
-¿Qué tratas de decir?
-Que yo… siento algo por ti en el fondo de mi
corazón, y por favor te pido que me perdones por todo el daño que te hice.
-Dime, ¿dónde está Antonio?
-Él… se fue.
-¿Se fue? ¿Y por qué?
-Se fue Carlos. Se fue a Trujillo.
-Nohemí pero… dime, ¿a quién quieres?
-Yo… en verdad… me siento muy confundida -balbuceaba
la joven mientras empezaba a llorar.
-Me juraste que siempre estarías conmigo y que me
amarías por siempre… solo a mí. ¿Por qué entonces lo besabas? ¿Por qué lo
quisiste?
-No lo sé, quizás fue por mis problemas, porque él
estaba cerca de mí y tú estabas lejos, nosotros no tuvimos oportunidad de
salir, vernos, decirnos lo que sentíamos personalmente… tal vez fue por eso, yo…
lo lamento mucho.
-Todo fue por celular.
-Exacto.
-¿Y ahora… qué deseas?
-Que me perdones y tratemos de ser… amigos.
-¿Amigos? Después de todo, ¿quieres que seamos amigos
de nuevo?
-Bueno, intentarlo.
-Lo siento…pero… yo no puedo ser
tu amigo.
-¿Por qué? ¿Acaso me tienes rencor?
-No, no es eso, es solo que no me sentiría bien
conversando con la persona que más amo y decirle simplemente, amiga.
-Carlos…
-¡Tan solo dime algo! ¿Tú me amas?
-Lo que siento por ti se apagó, pero en realidad, no
ha muerto.
-Ya no te
creo… eres una mentirosa y ya no me hables más. Tú sabes que te amo y… no sé
hasta cuando sentiré esto por ti. Me duele muchísimo que hayas hecho todo esto…
ya no quiero saber nada… ¡no
quiero saber nunca más nada de ti!
-¿Qué?
-Ya no quiero que me llames, no deseo escuchar tu voz
trataré de olvidarte, cueste lo que cueste, ¡así la única solución sea quitarme
la vida para dejar de sufrir!
-No Carlos, por favor no pienses en eso…
-Tú ya no eres nadie para decirme qué hacer, y ya no
deseo escucharte, ya no me llames. Adiós Nohemí.
-Carlos espera…
El joven iqueño finalizó la llamada y apagó su
celular. Nohemí siguió llamando, pero era en vano. Carlos arrojó su celular hacia
la cama, cerca de la orilla y este cayó al suelo, al mismo tiempo que su dueño,
llorando, creyendo desfallecer… sintiendo el dolor… la gran decepción de un
amor.
Se puso de pie mientras se secaba las lágrimas, miró
su celular en el piso, recordaba cada llamada de su amada con aquella imagen de
un corazón. Lo dejó donde estaba, y miró por todo su cuarto. Por un momento
pensó en lo peor, para así acabar con su sufrimiento… pero luego recapacitó y
evitó tentar contra su vida… resignándose a perderla para siempre, incluso
sintiendo algo por ella…
-¿Por qué Nohemí? ¿Por qué todo tuvo que acabar así?
Esto me duele mucho… no aguanto, ya no aguanto… todo es por tu culpa, te odio
Nohemí… te odio pero… te amo. Aunque diga que te odio, sabes que te seguiré
amando…
Toda esa noche no pudo concebir el sueño… lo único
que hizo fue llorar, llorar y llorar… en tanto la imagen de su dulce amada se
disolvía en su memoria.
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